El misterio tras la tragedia del «Titanic» de Stalin hundido por los nazis en la Segunda Guerra Mundial


El buque hospital «Armenia» se fue a pique en 1941 con 5.000 almas tras ser atacado por un avión del Tercer Reich. Hasta ahora se desconocía su tumba submarina

Han pasado ya más de siete décadas desde que el «Armenia», un buque hospital soviético que operaba en el Mar Negro durante la Segunda Guerra Mundial, se fue a pique después de recibir el letal impacto de un torpedo enviado por un caza alemán en noviembre de 1941. Con él se marcharon al fondo de las aguas entre 5.000 y 10.000 almas (la cifra real todavía se desconoce, pues iba lleno hasta la bandera de enfermos y exiliados de Yalta). Desde entonces su paradero había permanecido oculto. Era un enigma más de los miles que atesora la historia. Sin embargo, la Sociedad Geográfica de Rusia acaba de informar de que ha hallado su cadáver metálico en el fondo marino.

Nuevos colosos

El nacimiento del «Armenia» hay que buscarlo en la Rusia de 1920. Fue al final de esa década cuando, según se explica en el libro de divulgación histórica «In Titanic's Shadow: The World's Worst Merchant Ship Disasters», el país encargó la construcción de seis bajeles de gran tonelaje para la empresa estatal de transporte marítimo «Black Sea Shipping Company». Diseñados por la Oficina Central de Construcción Naval de la Marina Mercante de Leningrado con la finalidad de transportar una ingente cantidad de pasajeros dentro de un casco de tamaño medio, la construcción de los mismos se dividió en dos astilleros.
Lo más llamativo es que, entre las compañías que se seleccionaron para ensamblar estos buques se hallaba uno de la misma Alemania que, casi dos décadas después, invadiría por las bravas la URSS durante la Segunda Guerra Mundial. Y es que, al necesitar que esa media docena de bajeles saliera al mar cuanto antes, Rusia contrató a los astilleros germanos «Deutsche Werft» de Kiel para poder cumplir los plazos deseados y disponer de ellos antes de la década de los treinta. No fue, como bien se señala en la obra, por «la necesidad de la pericia extranjera»; más bien se debió a la imposibilidad de la empresa Baltiski de Leningrado por acometer tan ardua tarea en un espacio de tiempo tan breve.

El resultado de toda esta planificación fue la llegada de seis barcos de la denominada clase Adzharia, ideada para operar en el Mar Negro. Las joyas de la corona fueron bautizadas como las regiones cercanas: «Abjasia», «Adzharia», «Ucrania». «Armenia», «Krym» y «Gruzia». Sus dimensiones (107,7 metros de eslora -largo- por 15,5 de manga -anchura-) no llegaban a las del «Titanic» (296 por 28), lo mismo que los 979 pasajeros que podía transportar en cubierta y camarotes (nada que ver con los dos millares y medio del navío de la «White Star Line»). Sin embargo, eran más que válidos para cubrir las rutas entre Ucrania, Crimea, Odessa, Sebastopol y Batumi.

De hecho, y a pesar de que sus dimensiones no llegaban a las de los grandes transatlánticos de la época, el «Armenia» y sus hermanos suponían una mejora considerable con respecto a los navíos que navegaban a lo largo del Mar Negro. Su velocidad, el número de toneladas que podían transportar (5.200), las comodidades que ofrecían a sus pasajeros y la fiabilidad con la que estaban diseñados (eran resistentes a cualquier problema climatológico) hicieron de los Adzharia unos verdaderos colosos de las aguas soviéticas. Aunque, eso sí, no fueron ensamblados para superar el impacto de bombas, torpedos o minas…
Llega la Segunda Guerra Mundial

El «Armenia» continuó con su trabajo hasta la llegada, incluso, de la Segunda Guerra Mundial. El pacto de no agresión firmado entre Alemania y la URSS garantizaba a Iósif Stalin, al menos en principio, mantener alejado de sus fronteras al ejército nazi. Pero todo cambió cuando Adolf Hitler traicionó su palabra y asaltó la Unión Soviética en el verano de 1941 durante la Operación Barbarroja. En ese instante, el «Armenia» fue reclutado por el ejército y transformado en barco hospital el 8 de agosto de ese mismo año. A sus mandos se puso el capitán Plaushevsky. Al menos a nivel oficial, aunque todavía se sospecha que los rusos montaron en su cubierta varios cañones de 45 mm y algunas ametralladoras.

A la tripulación habitual se sumaron 119 médicos, los cuales subieron a bordo poco después de que su casco fuese pintado de blanco y se le añadieran cruces rojas en los costados. En las siguientes semanas, el «Armenia» hizo varios viajes entre Odessa y Sebastopol. Trayectos en los que transportaba a un millar de personas entre heridos, enfermos, inválidos y ancianos hasta Crimea. La mayor parte de los mismos fueron completados sin problema alguno debido a que las convenciones internacionales amparaban su seguridad e impedían que fuese hundido.

Tras la caída de la ciudad de Odessa el ejército del Tercer Reich centró sus esfuerzos en atacar Sebastopol y Yalta. Aquello suponía un problema para los servicios médicos de la URSS, pues en dichas regiones se hallaban los hospitales de campaña a los que llegaban los heridos transportados por el «Armenia». Por ello, a partir de entonces el bajel se encargó de dejar a los enfermos en Novorossiysk y Tuapse. Para entonces, no obstante, se había iniciado también un éxodo masivo desde toda aquella región hacia el corazón de la Unión Soviética para escapar de las tropas germanas. Fue uno de los momentos más aciagos de la Segunda Guerra Mundial.
Tragedia naval

El «Armenia» recibió su última misión el 6 de noviembre de 1941. Aquella jornada el capitán se detuvo en Yalta para cargar a una infinidad de heridos y exiliados que huían de la urbe. Fue un caos. Al llegar a puerto cientos de personas intentaron subir al navío por las bravas. Las pasarelas se saturaron y los más avezados se engancharon a los cables de amarre para trepar hasta su interior. Así lo recordaba una de las supervivientes, Vera Chistova.

Aunque se desconoce con exactitud el número de personas que subieron a sus tripas, los expertos calculan un mínimo de 5.000 almas y un máximo de 10.000. La cifra más consensuada fueron 7.000 heridos, cargos políticos, trabajadores de un hospital local y pacientes de hasta 23 centros civiles y militares de la región. Lo extraño, según el autor de la obra citada al principio de este reportaje, es que el «Armenia» fue el único buque al que se le ordenó acometer esta tarea. Todo ello, a pesar de que había más barcos hospital en el puerto.

Lleno hasta la chimenea, el «Armenia» se disponía a zarpar cuando el Comando Naval le dio órdenes específicas de que no saliera de puerto hasta las 19:00 horas. Al parecer, para que pudiera aprovechar la oscuridad y, de esta guisa, evitar a la aviación del Tercer Reich. No era mala idea. Sin embargo, el capitán hizo caso omiso de las directrices y puso rumbo hacia su destino (Tuapse) a plena luz del día 7 de noviembre. La lógica dicta que lo hizo amparándose en que estaba prohibido atacar a un navío hospital y, por lo tanto, ni siquiera los nazis se atreverían a ello.

Falló en su juicio. Menos de cuatro horas después, en pleno trayecto cerca de la costa de Gurzuf, un bombardero Heinkel He 111H del «Kampfgeschwader» 28 («Ala» 28), vislumbró en el horizonte la silueta del «Armenia» y dirigió sus alas hacia él. El ataque se produjo a las 11:25 de la mañana. El avión, que había sido equipado con torpedos, disparó uno de ellos en dirección al casco… y dio de lleno en su proa. El resultado fue una catástrofe mayor que la del «Titanic». Con el morro partido por la mitad, en navío se fue a pique en cuatro minutos y medio. Así lo confirmó, al menos, el reloj de uno de los ocho supervivientes.

El resto, entre 5.000 y 10.000 personas, fallecieron. No tuvieron tiempo apenas de subirse a los botes salvavidas antes de que el navío saltara por los aires. La acción ha provocado una gran controversia histórica desde entonces, ya que resulta casi imposible que el avión germano no distinguiera que el «Armenia» era un barco hospital. Así lo corroboró un testigo que vio todo desde la costa: «Apenas el barco había llegado a mar abierto, un grupo de aviones alemanes lo atacó. No hace falta decir que los pilotos nazis podían ver las grandes cruces rojas en el barco». La pérdida del «Armenia» fue catastrófica. A día de hoy, de hecho, sigue siendo la peor en la historia naval rusa.
Misterio resuelto (Europa press)

El paradero del «Armenia» había permanecido oculto hasta que la Sociedad Geográfica de Rusia, con el apoyo de especialistas del Ministerio de Defensa del país, ha conseguido localizar e identificar en aguas del mar Negro sus restos.

En un comunicado publicado en su página web, la Sociedad Geográfica Rusa ha explicado que una operación desarrollada por expertos en búsqueda submarina del Ministerio de Defensa ha permitido localizar el pecio gracias a un submarino no tripulado que ha tomado imágenes de los restos del buque hospital, incluida la campana en la que todavía consta la inscripción «Armenia».

Las tareas de localización e identificación del buque hospital han corrido a cargo del Centro de Investigación Submarina de la Sociedad Geográfica de Rusia, después de que en 2017 el Ministerio de Defensa ruso detectara con un magnetómetro una anomalía magnética en el fondo del mar Negro, a unas quince millas náuticas de la costa de Yalta, en la península de Crimea.

Tras ese primer indicio, se realizaron varios estudios y comprobaciones y, en marzo de 2020, se detectó con un sónar una forma que podría corresponder con una parte del casco del «Armenia». Los investigadores decidieron entonces intentar tratar de localizar los restos con un submarino no tripulado para poder tomar imágenes y llegar a una conclusión clara.

«Teníamos que conseguir la máxima cantidad de datos sin poner en riesgo de manera innecesaria el equipo», ha explicado el director ejecutivo del Centro para el Diseño y la Investigación Geotécnica, Sergei Fokin. «Es una zona densa en la que se puede confundir el robot y su cable, que es lo que le proporciona la energía para que pueda enviar datos y fotos», ha señalado.

Tras una extensa inmersión de seis horas del robot submarino, los investigadores localizaron diversas estructuras y detalles del pecio que confirman que los restos corresponden al 'Armenia' y un capellán castrense celebró una ceremonia en memoria de los miles de personas que murieron en el hundimiento.

Comentarios

Entradas populares