La anexión israelí de las colonias de Cisjordania que comienza esta semana complica la solución de los dos Estados


Arranca el plan de Israel para alejar la creación de un Estado palestino


La anexión israelí de las colonias de Cisjordania arranca esta semana y comenzará por los grandes bloques de asentamientos. El Canal 12 de la televisión de Israel adelantó que el Gobierno se habría puesto en contacto con el presidente palestino, Mahmoud Abás, para trasladarle que los primeros movimientos afectarán a «dos o tres grandes bloques» y que de momento no se extenderá al Valle del Jordán. La comunicación con la oficina de Abás se realizó con la mediación de Jordania, a donde viajó el jefe del Mossad, Yossi Cohen, con la agenda de Benjamín Netanyahu bajo el brazo.

Aunque no trascendieron los nombres de las colonias, el término «gran bloque» se emplea para Ariel, al norte, Maale Adumim, centro, y Etzion, sur, los asentamientos más importantes por su tamaño y situación estratégica. Su anexión supondrá «cortar del todo la continuidad territorial de un futuro Estado palestino, lo que aleja aun más la solución de los dos Estados en la que trabaja la comunidad internacional desde hace décadas», adelantó el jefe negociador palestino, Saeb Erekat. Con esta anexión por fases Netanyahu trataría de sacudirse la presión internacional de los últimos días –con llamamientos desde la ONU y la UE a detener el plan–, para sumar el Valle del Jordán y a la totalidad de las colonias judías en los territorios ocupados en próximos pasos.
«No es correcto hablar de anexión porque esta tierra no ha pertenecido nunca a ningún Estado, por lo que Israel puede pedir aplicar su soberanía, ¿qué ofrece la otra parte? ¿extender su soberanía o crear un estado terrorista a las puertas de nuestra capital?», se pregunta Meir Deutsch, miembro de la organización israelí Regavim, desde Maale Adumim, el primero de los grandes bloques que Israel tiene marcado en su agenda como capital de la zona llamada E1. «Este es un punto clave porque marca la división norte y sur, este y oeste. Para nosotros es la unión entre Judea y Samaria (nombres bíblicos de Cisjordania) y Jerusalén y el Mar Muerto. Para los palestinos supone también el corredor que une Ramala con Belén si lo pierden ya no tendrán continuidad territorial», explica Naomi Linder, también miembro de Regavim.

Al fondo se puede ver Maale Adumim uno de los asentamientos que serán anexionado - AFP
El sueño de los colonos

En este asentamiento, donde viven 40.000 colonos, reciben la anexión como «un sueño hecho realidad», aunque «nuestras vidas poco van a cambiar en el día ya que estamos totalmente integrados en el sistema israelí, lo que sí cambiarán serán las facilidades a la hora de construir nuevas casas y así crecerá la presencia judía en la zona», apunta Brenda Horwitz, residente de esta colonia desde que su inauguración en 1975. Cualquier debate sobre la legalidad o no de esta medida impulsada por Netanyahu se zanja con el derecho divino ya que «esta es nuestra tierra según la Biblia y eso no se puede discutir», piensa Horwitz, una justificación habitual entre los colonos judíos.

El proyecto de Netanyahu para E1 consiste en construir 3.500 viviendas, tal y como adelantó en febrero, y forma parte del «Gran Jerusalén». Todos los primeros ministros desde la época de Isaac Rabin han prometido construir aquí, pero nadie lo ha hecho. Ahora la cosa puede cambiar.

A solo tres minutos en coche del punto de entrada a Maale Adumin está la localidad palestina de Abu Dis y allí la perspectiva del futuro a partir del miércoles, día de la anexión, es totalmente opuesta. «Levantaron Maale Adumim, Kidar1, Kidar2 y Mishor Adumin en nuestras tierras, en los campos donde trabajábamos y ahora con este paso lo que harán será confiscar más tierras, a ellos solo les interesan las tierras», lamenta el alcalde, Ahmad Abu Hilal.

Abu Dis fue señalado en el «plan del siglo» de Donald Trump como posible futura capital del Estado palestino, algo que «rechazamos de manera frontal, la capital es Jerusalén Este y nosotros solo somos una parte de esta zona oriental de la ciudad santa». Una parte separada como un apéndice por el muro de separación levantado en 2002. Ahora los vecinos de Abu Dis ven el Domo del Roca al otro lado del muro, pero no pueden rezar allí. Y pronto estarán cercado entre el muro y la ampliación de Maale Adumim.
La tercera anexión contra el derecho internacional

La anexión de las colonias judías de Cisjordania será la tercera que llevará adelante Israel después de las de los Altos del Golán y Jerusalén Este. La legislación internacional no ha sido freno para la expansión territorial israelí a estas zonas en las que ya viven 600.000 colonos. Todos los asentamientos son ilegales desde el punto de vista de una ley internacional en la que insisten la ONU y la UE una y otra vez, pero que no se respeta sobre el terreno.

Israel aplica la estrategia de los hechos consumados y al extender su soberanía sobre una zona como E1, en el cinturón de Jerusalén, asestará un golpe definitivo a la posible creación de un Estado palestino porque Cisjordania quedaría partida en dos.

A falta del anuncio final de Donald Trump, su secretario de Estado, Mike Pompeo, adelantó que «la anexión es un tema de Israel», lo que se interpretó como una luz verde.

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