Primera huelga en la historia en la estación espacial.




Es el año 1973. El programa Apollo se acabó. El Gobierno está satisfecho por su logro político, y más que persistir en más investigación lunar con una mejor tasa costo-beneficio, decidió cancelar todas las futuras misiones lunares.

Sin embargo, aún quedaban unos cuantos cohetes Saturno V sin usar, anteriormente dedicados a las misiones Apollo XVIII a XX. La NASA eligió seguir trabajando, mantener ocupados a los empleados de Von Braun y lanzar la primera estación espacial estadounidense. Y así nació la Skylab.


(La Skylab, anidada firmemente dentro de la cofia, en donde la tercera etapa translunar debía haber estado)

EEUU, como era de esperarse, estaba muy poco familiarizada con la logística concerniente a la investigación en estaciones espaciales. Tampoco es que hubiera muchos datos al respecto. La única estación espacial que había existido era la Salyut 1 soviética, la cual fue sacada de órbita seis meses después de su lanzamiento y la cual fue parcialmente responsable de las muertes de los tripulantes de la Soyuz 11.

Pese a todo, la NASA estaba ansiosa por comenzar las investigaciones en órbita baja. Todas las misiones investigadoras de a tres tripulantes de la Skylab comenzaron el mismo año en que la estación fue puesta en órbita.

La misión Skylab 4 fue lanzada el 16 de noviembre con su tripulación de a tres personas. Esta vez la componían Gerald P. Carr, Edward G. Gibson y William R. Pogue.


(De izquierda a derecha: Carr, Gibson y Pogue respectivamente)

Es en los pequeños detalles en que la cosa se pone interesante.

Cada uno de estos tres astronautas era primíparo. En las otras misiones Skylab había al menos uno con experiencia. La Skylab 2 tenía a Charles Conrad Jr. y la Skylab 3 a Alan Bean, ambos astronautas de las Apollo. Si bien cada uno de los miembros de la Skylab 4 eran pilotos e investigadores expertos, ninguno había estado antes en el espacio.

Además, en la Skylab 4 se pasó en el espacio más tiempo que nadie, punto. Ya de por si en la Skylab 3 ya estaban por la misma tónica, con una misión que duró el doble que la Skylab 2, rompiendo el récord que estaba entonces que era de 60 días. La Skylab 4 quería llegar a los 84 días o 12 semanas en total.

A medida que avanzaban las semanas, también las tensiones. La tripulación, poco acostumbrada a la tremenda carga laboral y la excepcionalmente larga duración de la misión, comenzó a desesperarse. La moral cayó gracias una mentalidad nosotros-contra-ellos pues el centro de control era el único administrador y agendador de los detalles de la misión. La tripulación comenzó a protestar contra la microadministración y el exceso de trabajo.

"Si nosotros en tierra no trabajábamos 16 horas diarias por 84 días seguidos, mucho menos no podían esperar que hiciéramos lo mismo."

Gerald Carr al centro de control

El centro de control hizo poco caso de las quejas de la tripulación del Skylab citándoles el trabajo excepcional de las misiones previas. De hecho presionaron mucho más a la tripulación del Skylab 4 para trabajar más duro y así recuperar el tiempo perdido. Subió la tensión.

Finalmente el 28 de diciembre, después de 42 días de misión, la tripulación le envió al centro de control un mensaje particular.

"Queremos más tiempo de descanso. Queremos una agenda no tan apretada. No queremos hacer ejercicio después de comer. Queremos tener las cosas bajo control."

Gerald Carr al centro de control

El centro de control intentó minimizar la cosa enviando otra contestación en la que exhortaba a la tripulación seguir con la agenda programada.

No hubo respuesta del otro lado.

Carr había cortado las comunicaciones.

El pánico cundió en el centro de control. El no tener comunicaciones con la tripulación no sólo era peligroso sino también un gran desperdicio de recursos. En dólares de 2017 un día tripulado en la Skylab equivalía a US$22 millones. Cada minuto sin contacto radial era una enorme oportunidad perdida.

Mientras tanto, la tripulación del Skylab 4 estaba teniendo el mejor día en meses. Carr y Pogue pasaron el día mirando por las ventanas a la Tierra y a la Luna desde la órbita mientras comían al ritmo más tranquilo desde el día en que la misión había comenzado. Gibson pasó el tiempo trabajando en experimentos en los que él especialmente quería trabajar, y pasó el día solo manipulando la consola solar de la Skylab.



(La isla de Creta, vista desde la Skylab).

Al día siguiente, cuando Carr volvió a conectar las comunicaciones, el control de misión ya estaba más comprensivo. Con la tripulación teniendo de rehén millones de dólares diarios, comenzaron a darse cuenta de las necesidades sicológicas de la tripulación.

Comenzaron las negociaciones, y los cambios dieron efecto: desde ese día en adelante, control de misión le daría a la tripulación una lista diaria de quehaceres para cumplir en el orden que quisieran, lo cual era un avance con respecto de la microadministración que habían aguantado. Además, la tripulación tendría horas de comer dedicadas, en vez de comer mientras trabajaban. A cambio, control de misión establecía un nuevo protocolo para futuras misiones espaciales, incluyendo una regla que prohibía misiones de sólo novatos. Estas reglas influenciarían más adelante el banco de tripulantes y el establecimiento de horarios de la Estación Espacial Internacional.

Establecida la nueva agenda, la Skylab 4 se convirtió en la misión más productiva hasta entonces, con resultados de investigaciones recogidos en esas 12 semanas más abundantes que en las misiones previas.

Además la Skylab 4 hizo hincapié en las necesidades sicológicas de los astronautas, en especial durante misiones de larga duración. Para la NASA la misión sirvió de campanazo de alerta en pro del bienestar de los investigadores en el espacio. El episodio proveyó de información que se convertiría en fundamental en futuros protocolos de estaciones espaciales como la MIR y la EEI y se convirtió en tema de conversación con respecto de los viajes espaciales largos, incluyendo a otros planetas.

¿Qué tan bien los astronautas podrían lidiar con los largos viajes entre la Tierra y Marte? ¿Qué hay que considerar con respecto a la autonomía personal y la carga laboral? ¿Qué le hace a la mente humana el trabajar en un espacio confinado durante periodos tan largos?


Gracias en parte al caso particular de la Skylab 4, ahora ya tenemos respuestas un poco mejores a tales preguntas.

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