El Rey Fahd de Arabia Saudí fue el primer eslabón de una profunda amistad entre Don Juan Carlos y los Emiratos Árabes




Cuarenta años de relación con sus «hermanos» saudíes

Mucho se ha hablado en las últimas horas sobre la primera parada este pasado lunes 3 de agosto de Don Juan Carlos en los Emiratos Árabes. A pesar de las altas temperaturas, allí el emérito cuenta con el apoyo de sus «hermanos» saudíes. Una relación que se remonta a 40 años atrás. Primero fue el Rey Fahd de Arabia Saudí, que falleció en agosto de 2005, y que gracias a Don Juan Carlos cambió Mónaco por Marbella para sus ostentosos veraneos en su palacete del Mar Mar, una réplica de la Casa Blanca, donde solía acudir acompañado por un séquito de tres mil personas.

Luego el monarca español se acercó al rey Abdalá, que falleció en 2015, y posteriormente

a su sucesor el actual rey Salman, de 84 años, y el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, de 34 años. El primer favor que les pidió fue durante la dictadura del general Franco, cuando Don Juan Carlos a petición del caudillo intercedió para que se asegurara el suministro de petróleo en España durante la crisis energética de 1973.

Préstamos a interés cero

Esa fructífera gestión aseguró el abastecimiento y a cambio, según relatan varios periodistas de la época, el emérito recibió una comisión de varias pesetas por cada barril como pago por su intermediación. Cuatro años más tarde, el entonces príncipe heredero y actual rey saudí le concedió un préstamo de 100 millones de dólares a tipo de interés cero para salvar la Monarquía. Luego llegó el famoso yate Fortuna con el que la Familia Feal navegó por aguas de Mallorca hasta 1999. En 2012 le regaló la famosa cacería de elefantes de Botsuana junto a su amiga Corinna Larsen y el hijo de ella. El jeque de Dubai, Mohamed bin Rashid, le regaló dos vehículos de lujo en 2011 que finalmente subastó Hacienda, gracias a lo que se embolsó casi 500 mil euros. El vínculo es tan familiar que cuando Abdalá, murió en 2015 el Rey emérito asistió al funeral en Riad y lloró con pañuelo en mano -hay testimonios gráficos- junto a su sucesor el actual Rey Salman.

Pero además de la saudí también ha cultivado una excelente relación con el Rey Hamad bin Isa Al Khalifa de Bahréin, de 70 años, al que le une su gran afición por la Fórmula 1. De ahí que haya sido su anfitrión en varios de los grandes premios celebrados en Abu Dabi. Además, en el ámbito del Golfo Pérsico, el Rey emérito también ha tenido relaciones muy estrechas con la Casa Real de Jordania y, fue su rey Husein quien le regaló en 1989 el palacete de La Mareta en Lanzarote, que Don Juan Carlos entregó a Patrimonio Nacional y es donde veraneó en su época de presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero y estas vacaciones lo está disfrutando Pedro Sánchez junto a su familia. Gracias a esta buena relación, se consiguió firmar el contrato del AVE a La Meca o la venta de cinco corbetas de Navantia.

Otro príncipe, Al Walid, uno de los 20 hombres más ricos del planeta, con un patrimonio estimado en 17.000 millones de euros, también goza de la confianza de Don Juan Carlos, y recurrió a él cuando fue acusado de violar a una joven modelo española en Ibiza. Éste negó siempre los hechos. Y presentó pruebas para demostrar que aquella noche se encontraba junto a su familia en la Costa Azul, lejos de Ibiza. El juicio fue un escándalo internacional que salpicó al Rey emérito, ya que Al Walid le envió cartas pidiéndole ayuda, siendo todavía Rey de España. Nunca se demostró que Al Walid bin Talal fuera culpable, pero la falta de apoyo de Don Juan Carlos cuando éste le requirió respaldo durante su calvario legal hizo que se enfadara mucho con él y por eso no borró de su agenda publicada en su web una comprometida reunión que mantuvo con Corinna en 2007.

Con 81 años, muy frágil de salud tras dos embolias, y afectado por el alzheímer, el actual rey Salman ha propuesto a su hijo favorito, Mohammed-bin-Salman, como príncipe heredero de Arabia Saudí. La fortuna familiar se estima en unos 90.000 millones de euros procedentes de las enormes reservas de petróleo que controlan. La última compra del joven heredero hace unos meses fue la de la casa más cara del mundo, un Chateau Louis XIV, construido hace una década en Versalles y que cuenta con 230.000 metros cuadrados. Dentro del castillo hay discoteca y salas de baile hasta un cine, un acuario y una gigantesca bodega con capacidad para 3.000 botellas. Y es que su discurso es que cuando llegue al poder va a luchar contra la corrupción y el enriquecimiento personal de la élite saudí, mientras él lleva una vida llena de extravagancias. Por lo que enviar un jet privado a su «hermano» español ya retirado o alojarse en la suite presidencial del hotel más caro del mundo, o algunos de los regalos hechos a lo largo de esta larga relación, no son un gran esfuerzo para los monarcas saudíes.

PIlar Vidal

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