España: científicos alertan que el tiempo se agota para contener una segunda oleada del virus este mes

Raul Doblado

Critican la inacción durante meses y reclaman acciones coordinadas entre las comunidades

España logró aplanar la curva durante el confinamiento, pero ya es el país donde la epidemia resurge con más fuerza. El virus ha vuelto a circular con la misma capacidad de contagio que en marzo.  5 expertos Critican la inacción durante meses y reclaman acciones coordinadas entre las comunidades.
Ismael Huerta es epidemiólogo y ha dirigido la estrategia que ha contenido el virus en Asturias 
«Puede ser necesario tomar medidas de restricción de movimiento»

Ismael Huerta es epidemiólogo y ha dirigido la estrategia que ha contenido el virus en Asturias

¿España está ya ante una nueva ola de la pandemia?

No podemos decir que España está en una nueva ola de la pandemia por el momento. Solo en algunas zonas concretas se ha llegado a establecer una circulación poblacional del virus pero, en prinicpio, son zonas localizadas (aunque puedan ser algo grandes). Todos estamos pendientes de ver como evoluciona la situación, que no deja de estar dentro de los esperable en una situación con un amplio movimento de personas y turistas.

¿La situación es similar a la de marzo?

La situación se parece un poco a la de marzo, en el sentido de que la difusión inicial del virus se manifiesta en forma de brotes, pero se diferencia mucho en que ya tenemos bastante experiencia con este virus, y las capacidades de detección y respuesta han mejorado sustancialmente. Todos los servicios sanitarios tienen planes de contingencia para poder responder a un aumento de los casos, incluyendo casos graves.

¿Qué se ha hecho mal para que la curva se haya disparado tan rápido?

La situación actual viene claramente de que han finalizado las restricciones al movimiento de las personas, pero el virus sigue con nosotros y, por tanto, el aumento de la movilidad hace que aparezcan más casos en muchas zonas diferentes. No es que se haya hecho mal alguna cosa, es la consecuencia directa de establecer una cierta normalidad (la nueva normalidad) en la vida de las personas. Hemos visto que las restricciones al movimiento de las personas y la interaacción social han conseguido controlar la primera onda epidémica, pero son medidas tan extraordinariamente duras tanto para las personas como para la economía, que no se pueden mantener durante mucho tiempo.

¿Vamos camino de otro confinamiento o debemos acostumbrarnos a convivir con el virus?

Vamos a tener que acostumbrarnos a convivir con el virus hasta que dispongamos de vacunas que permitan controlar su difusión. Sí que puede llegar a ser necesario adoptar medidas de restricción de movimientos y de interacción social en zonas concretas donde se establezca una transmisión comunitaria del virus, pero siempre adaptadas a esa zona concreta y a la situación específica que esté ocurriendo.

Isabel Sola es viróloga y busca una vacuna contra el Covid-19 en el Centro Nac. de Biotecnología - Guillermo Navarro

«El virus no ha cambiado, ni es menos transmisible ni menos virulento»

¿España está ya ante una nueva ola de la pandemia?

El aumento de casos que se está produciendo puede llevarnos a sufrir una nueva oleada de la pandemia. Los brotes nos confirman que el coronavirus está circulando y debemos tomar precauciones. El virus no ha cambiado. No hay evidencias en su secuencia que nos haga pensar que sea menos transmisible o menos virulento. Los pequeños cambios que se han ido acumulando son muy poco significativos y no afecta a su comportamiento. Tampoco la inmunidad colectiva es alta, con lo que no hay suficientes personas protegidas para contener la transmisión.

¿La situación es similar a la de marzo?

La situación es similar porque el virus no ha cambiado, sin embargo, ahora no vamos a ciegas. Es cierto que no tenemos tratamientos milagrosos ni vacunas efectivas, pero los médicos saben mejor cómo actuar y la población tiene interiorizadas las medidas de protección.

¿Qué se ha hecho mal para que la curva se haya disparado tan rápido?

La curva se aplanó solo porque nos confinamos. Los contactos se redujeron a la mínima expresión y no dimos al virus la oportunidad para transmitirse. En cuanto, le hemos dado oportunidad han empezado a surgir brotes. No podemos continuar confinados continuamente, pero debemos individualmente ser responsables: llevar mascarilla, evitar los sitios cerrados y concurridos... Hemos confiado en el sentido común y en la responsabilidad individual pero, por desgracia, no siempre funciona. Queremos recuperar la normalidad, la tentación es grande, y hay que recordar que el virus sigue circulando.

¿Vamos camino de otro confinamiento o debemos acostumbrarnos a convivir con el virus?

Aún estamos en un número de casos manejable, pero al virus le estamos dando ventaja, debemos actuar con rapidez. Los focos aún están bien definidos y es posible intervenir y mantener la cuarentena de los contactos de personas que han dado positivo. Es muy importante que se refuercen las medidas para identificar a los posibles casos y hacer un seguimiento de los contactos de la forma más rápida posible. En otros países se han puesto en marcha «app» para rastrear los posibles contactos con el móvil.

Raúl ortiz de lejarazu es especialista en virus respiratorios y ex director Centro Nac. de Gripe - 

«No hemos asimilado que el descenso de casos era solo una tregua»

¿España está ya ante una nueva ola de la pandemia?

No se puede hablar de una segunda ola todavía, aunque en algunos lugares de España la situación epidemiológica sea preocupante. El escenario actual era previsible dado que las únicas medidas posibles -protección individual y distanciamiento social- no ejercen una presión biológica suficiente sobre el virus SARS-CoV-2 que muestra una extraordinaria adaptación a los humanos. Si siguieran extendiéndose los brotes y confluyeran de tal manera que fuera imposible su rastreo y trazabilidad, entonces sí estaríamos ante el inicio de otra posible onda.

¿La situación es similar a la de marzo?

Los casos que se veían en marzo correspondían en su mayor parte a casos con sintomatología clínica y hospitalizados sin que se explorara la parte sumergida del iceberg epidémico. Ahora se va a buscar proactivamente las personas infectadas que no presentan síntomas, eso hace que afloren más casos que en marzo no se veían. Los porcentajes de hospitalización también son sensiblemente inferiores.

¿Qué se ha hecho mal para que la curva se haya disparado tan rápido?

No hemos asimilado que el virus sigue entre nosotros, que el descenso de casos durante la desescalada no indican un final de la pandemia sino una tregua. Estamos ante la primera pandemia de la era científica producida por un coronavirus y no es como una gripe pandémica. Pocos ciudadanos conocen que en la pandemia última de 2009 entre un 30% y un 40% de las personas que tenían más de 52 años estaban parcialmente protegidas contra la Gripe A, con lo cual no se produjo la mortalidad entre personas mayores que se está produciendo en la de Covid-19. Ahora toda la población es susceptible de infectarse.

¿Vamos camino de otro confinamiento o debemos acostumbrarnos a convivir con el virus?

Es difícil administrar un confinamiento tan riguroso como el que ha sufrido España. Sí debemos aprender y adaptarnos a convivir con esta alerta epidémica. Distintos estudios y modelos epidemiológicos solventes han anticipado horizontes hasta 2022 e incluso más allá si no hay algo que ejerza verdadera presión biológica sobre el virus, como sería disponer de una o varias vacunas.

Antonio Fernández Pro, presidente de la Asociación de Médicos de Familia

«Falta una política común para gestionar la pandemia»

¿España está ya ante una nueva ola de la pandemia?

¿Primera o segunda oleada? Los expertos no se ponen de acuerdo, pero lo que sabemos es que las cosas no van bien. En este momento podemos hablar de transmisión comunitaria en los lugares de máxima incidencia, como son Cataluña, Aragón y Navarra, multiplicándose el número de casos en los últimos días y con alto nivel de transmisión, lo que dificulta notablemente su control y confirmaría que ya estamos en una nueva oleada de la pandemia o muy cerca de ella.

¿La situación es similar a la de marzo?

Las condiciones son mejores aunque el crecimiento de casos sea similar. Ya no hay escasez de material de protección para los trabajadores sanitarios, ni de pruebas diagnósticas. La participación de la atención primaria de forma muy activa también permite realizar PCRs de forma temprana. Los hospitales se han reforzado y las UCIs se encuentran dotadas. Lo peor es que la Atención Primaria no se ha reforzado y estamos muy lejos de tener rastreadores formados para hacer el seguimiento de brotes.

¿Qué se ha hecho mal para que la curva se haya disparado tan rápido?

Ha habido varios errores. El primero fue depositar toda la responsabilidad desde el Gobierno central en las comunidades autónomas. Esto ha dado lugar a medidas descoordinadas, a veces contrapuesta y sin una política común en todo el Estado. Tampoco se ha sabido transmitir la importancia de mejorar la seguridad entre los jóvenes y en las reuniones familiares, los dos grandes grupos de contagio. Y el tercer error es la discrepancia entre el número de rastreadores de cada comunidad. Las medidas improvisadas y urgentes que han tomado las autonomías los últimos días se deberían haber tomado meses atrás.

¿Vamos camino de otro confinamiento o debemos acostumbrarnos a convivir con el virus?

Es difícil que en este momento se tome la decisión de un nuevo confinamiento por motivos económicos y sociales. Estamos a tiempo de corregir actuaciones incorrectas, tomar medidas coordinadas en el país para controlar los brotes hasta la llegada de una vacuna. En definitiva, hacer test, rastrear a contactos, aislar y poner en cuarentena a los positivos.

Idelfonso Hernández, catedrático de Salud Pública - 

«Navegamos sin brújula, se deben frenar los brotes con medidas contundentes»

¿España está ya ante una nueva ola de la pandemia?

Aún no estamos en una segunda oleada de la pandemia, pero se nos acaba el tiempo para controlar los brotes. En algunas comunidades ya existe transmisión comunitaria (hay infecciones entre los habitantes de una misma población, y no se deben a casos importados). Es importante ver lo que ocurre en Madrid porque se sumaría a otros territorios como Cataluña y Aragón donde la transmisión es alta. En Lérida, con una situación de partida muy mala, han conseguido revertirla con medidas contundentes. El resto de responsables sanitarios debería tomar nota para frenar los contagios. Nos jugamos la situación del país. Si en agosto fuéramos a una segunda oleada, no podríamos prepararnos para lo que se avecina en otoño.

¿La situación es similar a la de marzo?

No podemos compararnos con la situación vivida en marzo. Nuestra capacidad de detección ahora es mucho mayor. Entonces el número real de casos era mucho mayor del que reflejaban las estadísticas porque no se hacían pruebas a muchos de los infectados y porque ahora sabemos que hay una proporción importante de personas infectadas con capacidad de contagio asintomáticos y escapaban a las estadísticas.

¿Qué se ha hecho mal para que la curva se haya disparado tan rápido?

Se aplanó la curva y al ver una incidencia baja, las administraciones sanitarias no tomaron con suficiente decisión las medidas de vigilancia epidemiológica. Era crucial reforzar la capacidad de detección y rastreo de nuevos casos. Tampoco se planificó la llegada de temporeros, una población vulnerable. O el alto riesgo del ocio nocturno, y teníamos la experiencia de que en Corea del Sur los primeros brotes tras contener la epidemia surgieron en locales de ocio. Ahora estamos viendo brotes en Israel por la vuelta al colegio. Tenemos que adelantarnos. Navegamos sin brújula. El primer golpe de la pandemia nos pilló de improviso. Los médicos estamos pasando de cierta comprensión a la irritación por la inacción.

¿Vamos camino de otro confinamiento o debemos acostumbrarnos a convivir con el virus?

Nos tenemos que acostumbrar a vivir con el virus pero eso significa convivir con él con prudencia. No estamos para fiestas.

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