Después de 33 días en órbita, una nave de SpaceX devolvió a 40 ratones en buenas condiciones para su análisis



El ratón más grande, modificado genéticamente para carecer de miostatina y, como resultado, tiene músculos más grandes. A su lado, el ratón normal - Se-Jin Lee.

Ratones «cachas» mutantes vuelven del espacio como si nada

Los roedores modificados genéticamente no perdieron masa muscular, como suele ocurrirles a los astronautas

Los hallazgos abren la vía a nuevas terapias para facilitar la exploración espacial

Los astronautas de la Estación Espacial Internacional (ISS) deben ejercitarse dos horas al día para evitar la pérdida ósea y muscular que conlleva abandonar la gravedad de la Tierra. Este problema será aún mayor para los futuros exploradores espaciales, embarcados en misiones que incluso pueden durar meses o años. En un experimento reciente, un equipo científico ha conseguido que un grupo de ratones ultramusculosos modificados genéticamente vuelen a la plataforma orbital y regresen igual de fuertes. El éxito de la terapia, dado a conocer en la revista PNAS, no solo puede ser de ayuda para establecernos en la Luna o llegar a Marte, sino que también puede ser útil para desarrollar nuevas terapias destinadas a pacientes que pasan largas temporadas en la cama o utilizan silla de ruedas.

El equipo, dirigido por científicos del Laboratorio Jackson de Medicina Genómica y la Universidad de Connecticut, envió 40 ratones a la ISS en diciembre de 2019 a bordo de una nave de SpaceX. De ellos, ocho eran lo que se conoce en inglés como «Mighty Mice» (Algo así como «ratones poderosos» o «fuertes»), ejemplares a los que se elimina un gen (miostatina/actavina A) que limita el crecimiento muscular. El tratamiento les pone como si se pasaran el día en el gimnasio, pero sin necesidad de dar golpe. Otros 24 eran ratones normales y otros ocho recibieron la terapia ya en microgravedad. Grupos similares de roedores se mantuvieron como control en el Centro Espacial Kennedy de la NASA.
Musculatura intacta

Cuando despegaron, los roedores fuertes tenían aproximadamente el doble de cantidad de músculo que los demás. Tras exponerse a la microgravedad, conservaron su musculatura de culturista casi tan bien como sus homólogos en Tierra. Por otra parte, a los ratones que recibieron el tratamiento en órbita, les fue mejor que a los del grupo terrestre. Después de 22 días, su masa corporal magra aumentó un 27%, en comparación con el 18% de los tratados en las instalaciones de la NASA. Los ratones no tratados, en cambio, perdieron el 9% de su masa corporal en microgravedad.

Después de 33 días en órbita, una nave de SpaceX devolvió a los 40 ratones en buenas condiciones para su análisis. A algunos de los ratones ordinarios se les inyectó el tratamiento tras su vuelta y rápidamente desarrollaron más músculo que sus compañeros no tratados.

Distrofia muscular

La conclusión principal de los investigadores es que el medicamento funciona para hacer crecer los músculos y desarrollar los huesos, incluso en ausencia de gravedad. A su juicio, estos hallazgos tienen implicaciones importantes para el desarrollo de posibles estrategias terapéuticas para la exploración espacial. También podrían allanar el camino para la creación de nuevos tratamientos para enfermedades como la osteogénesis y diferentes atrofias por desuso, distrofia muscular o fragilidad ósea.

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