Cataluña: Cierre de 100.000 bares, múltiples confinamientos más «cortos» y una Navidad sin parte de la familia




Un local de Barcelona, ayer, tras el aval judicial a cerrar el resto del mes, una medida decretada por la Generalitat - 

Indignación de la hostelería tras el cierre en Cataluña

El ministro Illa anuncia «medidas quirúrgicas» y expeditivas en las próximas semanas, que se avecinan «muy duras hasta que haya una vacuna».

Escuchar a un ministro de Sanidad (ayer estuvo Salvador Illa en la emisora catalana Rac 1) augurar «seis meses muy duros» y «complicados» dispara muchos miedos. Escuchar a virólogos como la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas Margarita del Val (lo hizo en varias entrevistas, como en la cadena Cuatro) presagiar que la próxima Navidad será, por «videollamada» con una parte de los familiares y que, es seguro, se volverá a repetir el confinamiento domiciliario alarma. Y provoca que planee el fantasma del mes de marzo.

Ayer los mensajes más optimistas se desvanecieron por completo y en pocos líderes y científicos se advierten ya atisbos de que los nubarrones vayan a escampar en el futuro más inmediato. «Pero lo hará, escampará –dice el presidente de la Federación de Hostelería de España, José Luis Yzuel–, aunque ya habrá que esperar a después de Semana Santa». Es extraño que la campaña navideña se dé por perdida en los bares y restaurantes dos meses antes, en octubre. Pero los augurios no son buenos y así es. «El Covid-19 se va a llevar por delante 100.000 establecimientos antes de que termine el año», apuntilla Yzuel, desde el sector al que las noticias le son menos halagüeñas de todos. España tenía, a comienzos de 2020, 277.539 establecimientos gastronómicos, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Con el plan de respuesta temprana que ultima y presentará en unos días el Ministerio de Sanidad, ahora mismo ya habría una decena de autonomías cuyos locales o bajarían la persiana o la subirían para albergar a un aforo mínimo. En paralelo, surgen decisiones de los gobiernos regionales y países vecinos para dar cerrojazo al sector como medida más eficaz frente al virus, una iniciativa que ayer ratificaron en nuestro país los Tribunales Superiores de Justicia de Navarra (para las restricciones a la hostelería adoptadas por el Gobierno de María Chivite) y de Cataluña (que respalda el cierre total de bares y restaurantes en toda la comunidad y que se prolongará durante todo el mes).

La España de los bares: «Nos transforma como sociedad»

Yzuel, hostelero en Zaragoza, pone como ejemplo un bar cualquiera en la Plaza del Pilar: en la noche del día 12 de octubre dieron 20 cenas, por 300 la misma velada del año pasado. El cambio de hábitos a que conduce la nueva España de los bares «atacada», en boca del presidente de la patronal, como si «fuéramos los responsables o culpables del alza de los contagios, cuando no es así», ha sido «memorable». «Es tremendo cómo las personas nos adaptamos a todo. Pero esto nos transforma como sociedad». Más ejemplos: en Madrid, bajo el paraguas del estado de alarma, los establecimientos hosteleros cierran a las 23.00 y desde las 22.00 de la noche no admiten reservas ni clientes; así que ahora se queda a tomar el vermú o se alarga el aperitivo un sábado y no se queda a cenar, refrendan desde el sector.

Emilio Gallego, secretario de la patronal, agrega a este diario:«Los cambios que estamos viviendo son muy profundos. Lo que ocurre es que nos agarramos a que son puramente temporales y vamos a trabajar por el relanzamiento del consumo ante la evidencia de que la demanda se encuentra desplomada». Yzuel da por anuladas las cenas de empresa y comidas en familia por Navidad. «Además, si nos dicen que hay que cenar en la terraza, por el virus, con el frío del invierno, nadie lo hará». Las pérdidas tendrán muchos ceros, calibra. Solo en Cataluña el sector calcula que se dejarán de facturar 780 millones de euros.

Reuniones familiares: «Una Navidad solo con los convivientes»

Uno de los aspectos más traumatizantes para el imaginario popular es el que afecta a la preparación de la Navidad. Illa volvió a referirse ayer a estas fechas tan especiales y avisa de que no será normal. Frenar la incidencia del coronavirus supondrá muchas medidas «quirúrgicas», dijo. Llegando, por supuesto, a afectar a la movilidad y a los desplazamientos. «Deberíamos asumir que no pueden ser normales», dice el epidemiólogo José Miguel Carrasco.

De hecho, son numerosos los especialistas que barruntan una Navidad solo con la familia más estrecha, los «convivientes». Para Del Val, incluso habría que empezar a pensar en «retrasar» las celebraciones familiares, con múltiples personas venidas del extranjero u otras regiones españolas. La experta ha afirmado que no va a haber problema para celebrarla entre quienes ya están en la misma casa, pero considera que es muy peligroso «mezclarnos en mitad del invierno con otras personas». En lo que sí coinciden todos los expertos consultados es en que «deberá vivirse de una manera diferente»: sin entregas de regalos masivas, sin actos en las calles como cabalgatas de Reyes Magos, sin funciones escolares de los niños en los colegios, y sin reuniones de empresa o muy limitadas.

Al ser preguntado por cenas como la de Nochebuena y si estará restringida a seis personas, Illa afirmó: «Tenemos que llegar en las mejores condiciones posibles, actuando con prudencia, depende de cómo se realicen los encuentros familiares y si se hacen con distancia y medidas de seguridad».

Más confinamientos: encierros más cortos

Del Val también contradice la tesis del ministro de Sanidad cuando señaló en su entrevista radiofónica que «habrá que pensar en múltiples confinamientos más esporádicos», más cortos y por territorios, progresivos, como el estado de alarma para 14 días en Madrid. O el estado de alerta sanitaria declarado ayer en Aragón para las próximas dos semanas. La viróloga del CSIC ve más posible otro encierro en los hogares, como en primavera, aunque no tan dilatado.

Competiciones deportivas: los estadios seguirán cerrados

Italia en pleno repunte de contagios deja pasar a sus estadios de fútbol a un máximo de mil espectadores; Francia, que acaba de declarar el «toque de queda» en nueve grandes urbes, ha decidido prescindir de los 2.000 asistentes que dejaba pasar y, a partir de ahora, será como en España: la máxima competición no tendrá espectadores. En nuestro país, solo las ligas de Segunda B y Tercera dejan entrar a los aficionados. La primera línea no. El ministro Illa dio carpetazo a las esperanzas de miles de personas: ni sería prudente ni está en los planes dejar entrar a espectadores a los estadios de fútbol durante ese semestre que vislumbra muy pesimista.

Las primeras dosis: la vacuna no estará en seis meses

Otro anticipo de lo que vendrá es que Salvador Illa se corrigió parcialmente. Había asegurado que en diciembre de 2020 España contaría con tres millones de dosis. A tenor de sus palabras ayer, ya no cuenta con eso y a finales de este año se dispondrá solo de las primeras dosis. El ministro afirmó que «viene un periodo largo de tiempo hasta el tratamiento» en el que se deberán tomar medidas –«cinco o seis meses»–. El portavoz de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), el doctor Carrasco, añade: «Aunque desaparezca la transmisión comunitaria, no habiendo vacuna tendremos que ser muy estrictos con la prevención tanto en el entorno público como el privado».

Francisco Guillén, director de Medicina Preventiva de la Clínica Universidad de Navarra, dice:«Preveo que haya como mínimo otra ola en el año 2021. Simulaciones realizadas por la Universidad de Harvard muestran que hasta que no tengamos una parte importante de la población vacunada, tendremos periodos de confinamiento regionales o locales alternando con periodos de normalidad». Ese futuro inmediato serán muchos meses llevando mascarilla. El futuro próximo, según los expertos, serán muchos meses llevando mascarilla.

 Érika Montañés

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