Los países del Viejo Continente buscan fórmulas para estudiar si sus museos deberían devolver las obras sacadas de las antiguas colonias

 

Uno de los célebres Bronces de Benin 

Europa se replantea su expolio colonial


Grandes museos europeos como el British Museum de Londres, el Antropológico de Viena o el Quai Branly de París atesoran decenas de miles de piezas «importadas» en la época colonial. ¿Deben volver a sus países de origen?

 

El Penacho de Moctezuma. Museo Antropológico de Viena 

México: en busca del Penacho de Moctezuma

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quiere recuperar temporalmente varias piezas arqueológicas prehispánicas que se encuentran en Europa para conmemorar en 2021 los 200 años de la Independencia de México, un proceso político que se consumó en 1821 tras una guerra civil que puso fin al Virreinato de Nueva España. Para lograr ese objetivo, su mujer, Beatriz Gutiérrez Müller, ha realizado esta semana una gira por el continente en la que se ha reunido con diversos dirigentes europeos en un intento de recuperar varios tesoros de cara las celebraciones de 2021, cuando también se cumplirán 500 años de la caída de México-Tenochtitlán (1521) a manos de un ejército, comandado por Hernán Cortés, de un millar de españoles con sus aliados tlaxcaltecas y totonacas. 

Entre todos los tesoros que busca la primera dama, el más preciado es el mítico Penacho de Moctezuma, expuesto en el Museo Antropológico de Viena y que México ya ha reclamado sin éxito en diferentes ocasiones, en 1911 y 2011. La teoría más extendida sobre el penacho es que fue un regalo del emperador azteca Moctezuma a Cortés tras su llegada a México en el Siglo XVI. Posteriormente, Cortés lo habría enviado a Europa como regalo a Carlos I. Nunca más regresó a México.

El tocado está compuesto por plumas de quetzal, oro, plata y bronce. El quetzal es un ave de color verde metálico endémica del sur de México y Centroamérica que, además, era sagrado para algunas civilizaciones prehispánicas. Austria ya había descartado devolver el penacho a México porque cualquier vibración puede afectar a su frágil estado. En esta ocasión, el Museo Antropológico de Viena ha dicho que el tocado tampoco cruzará el Atlántico y no volverá a México «al menos en los próximos diez años», según dijo Gerard van Bussel, responsable de las colecciones de América del Norte y Central de esta institución en declaraciones a Efe. El motivo es que el tocado se encuentra en estado frágil y cualquier vibración podría destruirlo, informa Adrián Espallargas.

 

Una de las salas del Museo del Quai Branly en París -
 

Francia: exigua devolución a Benin y Senegal

Francia pudiera restituir 27 objetos y obras de arte a Benin y Senegal, «importados» durante la época colonial. Pero se trata de una decisión excepcional, que no afectará en absoluto a los 90.000 objetos y obras de arte africanas catalogadas en las colecciones públicas francesas. El 28 de diciembre de 2017, Emmanuel Macron anunció en Uagadugú, capital de Burkina Faso, que Francia se proponía restituir a los Estados y naciones africanas las obras de arte y objetos africanos guardados en los museos franceses. Dos años más tarde, el 17 de noviembre de 2019, Édouard Philippe, primer ministro de la época, hizo entrega al presidente de Senegal, Macky Sally, de un sable cuyo primer propietario fue Oumar Tall (1794-1864), erudito y místico sufí, partidario de la Guerra santa, jefe de guerra, en territorios que, andando el tiempo, serían colonia francesa.

Once meses más tarde, la Asamblea Nacional (AN) aprobó en primera lectura, a primeros de octubre, un proyecto de restitución a Benin y Senegal de otros 27 objetos y obras de arte. Antes de la posible restitución, el proyecto debe ser aprobado por el Senado y seguir su curso político-administrativo. Ante las «ilusiones» que ha despertado tal decisión, en curso de aprobación, el Ministerio de Cultura ha recordado que se trata de una decisión puntual: «No se trata de una derogación del principio de inalienabilidad de las colecciones públicas francesas». El Estado francés considera inalienable, no negociable, la propiedad de la inmensa mayoría de los 90.000 objetos y obras de arte de origen africano, guardados celosamente en sus colecciones y museos nacionales.

Desde el punto de vista diplomático, Estados y naciones africanas «tienen poca prisa» en reclamar objetos y obras de arte «de incierto origen y propiedad». Las divisiones fronterizas, cambiantes, durante y después de la colonización, las guerras civiles étnicas, y el origen «muy diverso» de la inmensa mayoría de las obras atesoradas en los museos franceses es una «mina de problemas y polémicas» para quien desee abordar el problema en términos prácticos. En su día, Emmanuel Macron sugirió abordar ese problema con un «diálogo franco» entre Francia, Alemania, el Reino Unido y Bélgica con sus antiguas colonias. El diálogo fue tan «franco» que la discusión quedó enterrada sine die, informa Juan Pedro Quiñonero.
Holanda: un informe propone la devolución

 

Cinco activistas africanos fueron arrestados en septiembre cuando trataban de robar en el Museo Afrika 


El Consejo de Cultura, órgano asesor legal del Gobierno holandés en este campo, publicó recientemente un informe para responder a la pregunta de si los museos europeos deberían devolver los objetos traídos de las antiguas colonias y, si la respuesta es afirmativa, entonces ¿cómo hacerlo? y, lo más inquietante, ¿a quién? El Consejo había encomendado la misión de responder a estas preguntas al Comité Asesor sobre las Colecciones Coloniales, presidido por Lilian Gonçalves-Ho Kang You, una jurista nacida en Surinam, colonia holandesa en Sudamérica, de una familia de antepasados chinos y portugueses. Su informe asegura que «el reconocimiento de la injusticia y la voluntad de rectificar en la medida de lo posible deberían ser los principios clave de la política sobre colecciones coloniales en los museos holandeses. Por lo tanto, los Países Bajos deben estar dispuestos a devolver incondicionalmente cualquier objeto cultural saqueado en las antiguas colonias holandesas si el país de origen así lo solicita».

La actual ministra de Educación, Cultura y Ciencia, Ingrid van Engelshoven, cree que la cooperación y el intercambio cultural internacional, basados en la reciprocidad y la apertura, pueden enriquecer a las sociedades y mejorar las relaciones diplomáticas en determinados momentos. Sin embargo, también puede ocurrir todo lo contrario. La colección El oro de los escitas, con más de 2.000 piezas, se exhibió en el Museo Allard Pierson de Ámsterdam en febrero de 2014 cuando Crimea todavía era parte de Ucrania, pero después de que la península fue anexionada por Rusia en marzo de 2014, tanto Moscú como Kiev reclaman la devolución de esos bienes, que ahora mismo son el objeto de una batalla judicial laberíntica.

Son muchos los países, organizaciones y personas privadas que están tratando de recuperar las piezas que consideran que son fruto de un saqueo. En septiembre, cinco activistas africanos fueron arrestados por la Policía holandesa cuando trataron de robar una estatua congoleña del Museo Afrika, en la ciudad de Berg en Dal, hazaña retransmitida por Youtube para dar más vistosidad a su acción.

En todo caso, el informe enviado al Gobierno de La Haya no tiene muchas dudas al respecto: «No hay forma de revertir la injusticia histórica que tuvo lugar durante el pasado colonial -dice-, pero puede ayudar asumir la responsabilidad de ese pasado cuando se trata de objetos coloniales». Es más, se muestra favorable a devolver «incondicionalmente» no solamente los objetos procedentes de países que fueron colonias holandesas sino de aquellos que no lo fueron, siempre que se constate una solicitud clara. También recomienda que los museos comiencen a catalogar esas piezas para acelerar el proceso y que se cree un comité específico para gestionarlo, informa Enrique Serbeto.

 

Foro Humboldt de Berlín -

Alemania: crear un inventario online

Alemania ha aprovechado la reconstrucción del palacio imperial del Keiser, que será inaugurado en diciembre como Foro Humboldt de Berlín, para reflexionar acerca de las colecciones etnológicas en propiedad de la Fundación Preußischer Kulturbesitz y que albergará el nuevo edificio. Los alrededor de 50.000 objetos adquiridos en África durante la época colonial pasarán a estar presentes en una plataforma digital a la que también se irán sumando los artículos distribuidos en diferentes museos de los Bundesländer alemanes procedentes igualmente del contexto de las colonias. Se trata de una de las mayores colecciones del mundo en su género, con objetos, fotografías y documentos de carácter etnológico y etnográfico de muchas regiones, con énfasis en las culturas preindustriales no europeas. El objetivo de esta plataforma es dotar al Estado alemán de un inventario preciso y transparente, a partir del cual y con criterios unificados, se puedan entablar conversaciones con los países y comunidades de origen de tales objetos.

El Estado alemán y los Bundesländer han formado una comisión de expertos que atenderá a todas las personas e instituciones que deseen la repatriación de los objetos, en caso de que tal repatriación esté justificada. Esta estrategia, salida de la oficina de la ministra de Cultura alemana, Monika Grütters, busca «dejar claro que estamos cumpliendo activamente con nuestra responsabilidad pública, con medidas concretas para abordar el pasado colonial de Alemania». Grütters señala como objetos susceptibles de devolución los que fueran en su día tomados «en formas que son legal o moralmente injustificables hoy» de las antiguas colonias, describiendo su devolución como «un deber ético y moral» y se ha comprometido a desarrollar procedimientos con «la urgencia y sensibilidad necesarias», informa Rosalía Sánchez.
España: el tesoro de los Quimbaya

 

Dos figuras del Tesoro de los Quimbaya. Museo de América, Madrid 


El legado funerario de los Quimbaya, regalo del presidente colombiano Carlos Holguín a la Reina Regente a finales del siglo XIX, se muestra en el Museo de América en Madrid. Ha sido reivindicado en los últimos años, sobre todo después de la polémica por el galeón San José, cuyo tesoro el presidente Juan Manuel Santos quería repartirse con una empresa de cazatesoros, para lo cual cambió la ley de Patrimonio de Colombia. El abogado José María Lancho, especialista en patrimonio, denuncia que, junto a esa petición, «no hay un solo proyecto cultural sobre la mesa. Incluso se ha utilizado para debilitar los argumentos españoles contrarios al proyecto de explotación comercial del galeón San José». En su opinión, «el patrimonio cultural reducido a un problema de propiedad deja amputado buena parte de su sentido y alcance. El legado Quimbaya es una oportunidad para que ambas sociedades, española y colombiana, puedan repensar sus vínculos entorno a su enorme historia común», informa Jesús García Calero.

 

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