El fin de la URSS: el asalto a la torre de televisión de Vilna


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"Recogí una chaqueta y una bufanda del suelo en el vestíbulo que alguien había dejado allí. Cuando me puse la bufanda sobre el cuello, me sorprendió que estuviera mojada, así que me la quité. La tela estaba empapada de sangre". La voz de la periodista Nijolė Baužytė todavía tiembla hoy cuando habla de la noche del 12 al 13 de enero de 1991 en Vilna, la capital de Lituania.

"Tuve que llegar como pude al Palacio del Seimas, nuestro Parlamento, e informar a su presidente, Vytautas Landsbergis, de lo que sucedía en el centro de radiodifusión, que estaba ocupado por paracaidistas soviéticos", recuerda la mujer. Mientras tanto, toda Lituania había visto las últimas imágenes emitidas desde el estudio. Allí, su colega, Eglė Bučelytė presentaba un programa que consistía principalmente en noticias de los habitantes de la capital lituana:adónde iban los tanques y los vehículos blindados de transporte de tropas, dónde se oían los disparos y dónde se necesitaba ayuda médica o voluntarios. De repente, un soldado soviético irrumpió en el estudio y giró la cámara hacia la pared. Pero la emisión continuó durante algún tiempo, y pronto todo el mundo había visto esas imágenes.

El ultimátum de Mijaíl Gorbachov

Las dos periodistas y otros empleados de la televisión lituana fueron testigos directos de uno de los últimos intentos del Kremlin de utilizar la fuerza para impedir el colapso de la Unión Soviética.

Mijaíl Gorbachov, secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y más tarde presidente de la Unión Soviética, había tratado de reformar el socialismo soviético bajo el lema "Perestroika y Glasnost" (reestructuración y apertura). Pero fue precisamente eso lo que puso de manifiesto todas las deficiencias y contradicciones del sistema, y dio lugar a fuertes movimientos de independencia, especialmente en las repúblicas bálticas de Lituania, Letonia y Estonia, que habían sido anexionadas en 1940 por el entonces secretario general del PCUS, Josef Stalin.

En marzo de 1990, Sajudis, un movimiento de reforma dirigido por Vytautas Landsbergis, ganó las elecciones al Parlamento lituano con el objetivo explícito de independizarse de Moscú. El 11 de marzo de 1990, la república se convirtió en la primera de 15 en anunciar su salida de la Unión Soviética así como la restauración de su soberanía estatal. Los dirigentes soviéticos en Moscú respondieron con un bloqueo de combustible de diez meses y una creciente amenaza a la fuerza militar.

A solas contra el Kremlin

Dos meses antes, el 11 de enero, las fuerzas militares soviéticas en Lituania habían comenzado a ocupar edificios administrativos y centros de comunicaciones. En respuesta, el presidente del Parlamento lituano, Landsbergis, hizo un llamamiento a la población para que saliera a la calle y protegiera el parlamento, el centro de radiodifusión, la torre de televisión y la central telefónica.

En la noche del 12 de enero de 1991, miles de personas se reunieron alrededor de la sede de la radio y la torre de televisión. "Cuando comenzó la ocupación de los edificios en Vilna, decidí no abandonar la sede de la radio", recuerda Nijolė Baužytė, y añade: "Había que proteger al personal y, si era posible, los archivos y el equipo, para que pudiéramos seguir emitiendo".

Presagio del colapso de la Unión Soviética

El periodista danés Flemming Rose siguió los acontecimientos de la época desde el último piso del Hotel Lietuva, en ese momento, uno de los edificios más altos de Vilna. "Pudimos ver vehículos militares moviéndose a través de la ciudad, y tomé un taxi hasta la torre de televisión", dice Rose en entrevista con DW, y agrega: "Allí vi a mucha gente, muchos tenían miedo, algunos lloraban, porque en ese momento se dieron cuenta de que las tropas habían logrado romper las barreras y ocupar la torre de televisión. Fue allí donde vi por primera vez a los muertos. Los paracaidistas soviéticos les habían disparado. Dejaron los cuerpos sin vida en la ladera de la colina en la que se encuentra la torre de televisión."

En Moscú, nadie esperaba un giro tan trágico de los acontecimientos. Una orden del Kremlin de asaltar el Parlamento nunca llegó. Eso salvó a Lituania de un gran derramamiento de sangre. En todo el mundo, las acciones de los líderes soviéticos fueron condenadas.

El funeral de los 14 lituanos que perdieron la vida cerca de la torre de televisión, la procesión en el centro de la ciudad y el servicio en la catedral impresionaron a todos los que estaban en Vilna ese día. "Vinieron cientos de miles de personas. Fue entonces cuando, finalmente, me di cuenta de que Lituania no podía ser conquistada", recuerda Flemming Rose. El 25 de diciembre de 1991, la Unión Soviética, dejó de existir oficialmente.

Nijolė Baužytė está ahora jubilada, vive en Vilna y aún conserva el libro en el que los empleados del centro de radiodifusión firmaban al iniciar y finalizar su trabajo: "¡Fue una noche terrible e inolvidable!" rememora. "Lo revivo una y otra vez en mis recuerdos".

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