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El quimerismo

 




Una situación surrealista más allá de nuestra imaginación. En medio de una ruptura romántica, Lydia Fairchild luchaba por mantener su cabeza fuera del agua. Ya con dos hijos que mantener, estaba a punto de dar a luz al tercero. Para poder mantener a sus hijos, Lydia solicitó asistencia financiera del gobierno. Contra todo pronóstico, fue rechazada y también fue objeto de una investigación criminal.

Como parte de su solicitud de ayuda financiera, Lydia tuvo que someterse a una prueba de ADN. Los resultados de estas pruebas fueron concluyentes: Lydia no era la verdadera madre de sus hijos. Habiendo dado a luz, ¿cómo fue posible? La respuesta causaría olas en la comunidad científica.

Una vida en trastorno

La vida de Lydia Fairchild, de 26 años, residente en el estado de Washington, estaba a punto de cambiar en 2002. A punto de separarse de su pareja, Jamie Townsend, la joven madre de dos hijos se encontraría sola. La situación era difícil y complicada. Aunque Lydia y Jamie habían roto varias veces en el pasado, esta vez fue particularmente precario.

Mientras intentaban organizar sus vidas por separado, Lydia estaba embarazada del tercer hijo de la pareja. Tuvo que tomar las medidas necesarias para mantener y cuidar a sus hijos. Pero lo que pronto descubriría amenazaría su capacidad y voluntad de mantener a sus hijos.

Proveer a sus hijos

En medio de la separación, los ingresos de ambos padres ya no eran suficientes. Para obtener ayuda financiera para mantener a sus dos hijos pequeños y al tercer hijo en el camino, Lydia tendría que rellenar una solicitud de financiación gubernamental.

Como parte de su solicitud de financiación, Lydia y Jamie tuvieron que proporcionar muestras de ADN, una simple formalidad para demostrar su relación con los niños para los que solicitaban financiación. El procedimiento parecía bastante rutinario, pero lo que los jóvenes padres descubrirían sorprendería a mucha gente.

La prueba de ADN

Ambos padres enviaron sus muestras de ADN. No se preocuparon, sabiendo que los niños en cuestión eran suyos. Poco después, los resultados del laboratorio de la prueba de Jamie llegaron y demostraron sin lugar a dudas que era el padre de sus hijos.

Sin embargo, Lydia tuvo que completar una formalidad adicional. Una vez que Lydia completó todos los trámites relacionados con su solicitud de asistencia gubernamental en diciembre de 2002, se le pidió que se presentara en la Oficina del Fiscal del Estado de Washington para examinar los resultados. ¿Pero por qué?

Una cita extraña

Lydia entró en la oficina del fiscal, asumiendo que iba a tener una conversación rutinaria con un asistente social del gobierno. Ella pensó que era sólo otro requisito previo. Pero el comportamiento de los funcionarios del gobierno le pareció muy extraño. Se sentó. Cerraron la puerta.

Los representantes de la fiscalía le hicieron muchas preguntas, preguntándole quién era realmente, como si no entendieran la información que se les había dado en su solicitud inicial. Esto no fue en absoluto una sesión rutinaria con un trabajador social, sino más bien un interrogatorio. ¿Por qué la trataron así?

Un desafío

Resultó que los representantes de los servicios sociales no le creyeron a Lydia y cuestionaron su afirmación de que era la madre de sus hijos. Los funcionarios de la agencia fueron hostiles y la bombardearon con preguntas. Lydia se sentía muy incómoda, sin saber por qué reaccionaban a ella de esta manera.

Ellos sospechaban que ella trataba de engañar al sistema para recaudar dinero. Defraudar al gobierno es, en efecto, un delito penal. Lydia no entendía por qué pensaban que había tratado de defraudar al gobierno. Resultó que parte de su petición era chocante, por no decir otra cosa.

La ciencia no lo explica todo

La prueba de ADN demostró que Jamie era el padre biológico de ambos niños, pero por extraño y bizarro que parezca, Lydia no parecía ser su madre biológica. ¿Cómo fue posible? Ella los dio a luz. ¿Cómo podría haber alguna duda sobre la veracidad de su declaración?

Preguntó a los investigadores si el laboratorio podía haber cometido un error. Porque ciertamente había habido un error. Pero para ellos, era imposible, y le dijeron a Lydia que los resultados de las pruebas de ADN no mienten. Para ellos, no era la madre de sus propios hijos.

Un escenario de pesadilla

La situación a la que se enfrentaba Lydia era simplemente incomprensible. Era como si le pidieran que olvidara sus recuerdos. Lydia no tenía ninguna duda de que no sólo había concebido a sus hijos de forma natural, sino que los había llevado a término y los había dado a luz.

Dados estos resultados, su antiguo compañero Jamie fue finalmente convocado para ser interrogado también. Jamie fue acusado por el estado de tener hijos con otra mujer. Una prueba de ADN es irrevocable. Para tener una opinión sobre esta terrible prueba, Lydia se dirigió a la persona que seguramente sabría la verdad: su obstetra.

Una opinión profesional

El obstetra de Lydia, el Dr. Leonard Dreisbach, seguramente tendría una opinión sobre esta extraña cadena de eventos que su paciente estaba enfrentando, y ciertamente estaría tan aturdido como Lydia por estos resultados. En tono sarcástico, le contestó a Lyda que había sido obstetra el tiempo suficiente para saber cuando una mujer estaba dando a luz ante sus ojos.

El médico, como testigo del nacimiento de sus dos primeros hijos, le prometió a Lydia que estaba dispuesto a testificar a su favor en el tribunal. El gobierno aún no le creía, y la madre estaba confundida y tuvo que contratar un abogado porque las repercusiones podían ser muy graves.

La verdad por encima de todo

Lydia Fairchild encontró un abogado dispuesto a hacerse cargo de su caso. Su nombre: Alan Tindell. Sin embargo, dadas las circunstancias extremadamente inusuales, él mismo era escéptico de la buena fe de su cliente. Aunque accedió a ayudarla en la corte, le hizo muchas preguntas durante su primer encuentro, sólo para asegurarse de que decía la verdad.

Para asegurarse de que su cliente decía la verdad, le preguntó si estaba segura de que no eran, de hecho, los hijos de su hermana o de su hermano, y si no los había tomado de alguien e intentaba hacerlos pasar por suyos. Sus ojos no mintieron: estaba diciendo la verdad. ¿Pero qué hay de la prueba de ADN?

Una situación precaria

Lydia Fairchild se encontró en una situación precaria. Estaba criando a sus dos hijos sola, estaba embarazada de su tercer hijo, buscaba ayuda, fue llamada mentirosa y estafadora, y fue acusada de tratar de defraudar al gobierno. La situación empeoró: recibió una citación por correo, ordenándole que se presentara en el tribunal.

Sobre la base de los cargos presentados contra ella debido a los resultados inexplicables de las pruebas de ADN, Lydia corría ahora el riesgo de perder la custodia de sus hijos. Mientras miraba esta citación, su estómago se ató y cayó en lágrimas. En su desesperación, llamó a su familia. ¿Cómo probar que no estaba mintiendo?

Una montaña rusa emocional

La situación era demasiado difícil para que Lydia la manejara. Durante las comidas con sus hijos, la presión era tan grande que a menudo estallaba en lágrimas. Sus hijos no se lo dijeron, así que no sabían por qué lloraba, pero trataron de consolarla. Intentaba protegerlos de este asunto que amenazaba con romper su familia.

La perspectiva de perder todo y a todos los que le importaban la aterrorizaba. Se frustró cada vez más al saber que no mentía, pero que las autoridades no le creían. Y con el inminente nacimiento de su bebé, se añadirían otros problemas a esta situación ya de por sí nefasta.

Un nacimiento inusual

Lydia dio a luz a su tercer hijo. El juez ordenó que se tomen muestras de sangre de ella. El parto no fue nada típico, con la sala de partos llena de doctores, un equipo especial de investigación y oficiales de policía. Lejos de ser un momento de alegría, era más bien el tratamiento que un criminal podría recibir.

Fue un momento muy difícil para la joven madre, obligada a dar a luz en un ambiente incómodo para un momento ya doloroso y estresante. A pesar de todos los testigos presentes en el nacimiento del bebé, las muestras de sangre mostraron que una vez más no era la madre genética del niño. Ahora estaba claro para todos los interesados que las pruebas eran inconsistentes.

Más pruebas

Sin saber lo que le iba a pasar a ella o a sus hijos, Lydia, muy estresada, fue sometida a una nueva serie de pruebas. Tuvo que hacer un análisis de sangre y proporcionar muestras de cabello y piel, así como una biopsia de varios órganos. Los resultados fueron unánimes: ningún vínculo genético con sus hijos.

Lydia decidió mantenerse fuerte a pesar de las constantes acusaciones y el estrés. Sin embargo, estaba devastada por esta inexplicable situación y comía cada vez menos. Pero algo sucedió que le dio un rayo de esperanza.

De alguna manera relacionado

Siempre buscando una respuesta, la propia madre de Lydia accedió a proporcionar una muestra de ADN también. Para alivio de su familia, los resultados de su prueba de ADN ayudaron a que el caso avanzara: había un vínculo genético entre la abuela de Lydia y sus propios hijos.

Esto significaba que quienquiera que fuera la "verdadera" madre genética de los niños, no podía estar lejos de Lydia. Esta podría haber sido la evidencia médica que Lydia necesitaba para convencer a los tribunales de su relación con sus hijos. Pero su abogado estaba a punto de hacer un descubrimiento médico que daría la respuesta a todo el caso.

Una anomalía médica

Al otro lado del país, en Boston, un rompecabezas médico acababa de ser resuelto. Una mujer de 52 años llamada Karen Keegan, que buscaba un donante de riñón, se había sometido a una prueba genética, y la prueba no mostró ninguna conexión entre ella y dos de sus propios hijos. Sin embargo, el tercer hijo parecía estar genéticamente relacionado con Karen.

Los médicos insistieron en más pruebas. Durante varios años de investigación, utilizaron muestras de diferentes partes de su cuerpo y descubrieron algo sobre él que fue objeto de un artículo en el New England Journal of Medicine. El abogado de Lydia había leído el artículo y se puso en contacto con Karen.

Dos casos médicos relacionados

El archivo de Karen Keegan contenía elementos intrigantes que coincidían con los de Lydia. Después de consultar a Karen sobre su inusual historia, el abogado de Lydia Fairchild, Alan Tindell, visitó a su cliente para informarle de su descubrimiento. De hecho, puede haber sido la misma anomalía médica.

A pesar de que ya estaba agotada por la cantidad de pruebas a las que se estaba sometiendo, Lydia decidió hacerse una última prueba: una prueba de detección de cáncer de cuello uterino. Si la teoría de Alan Tindell resultara correcta, su caso podría coincidir con el de Karen Keegan en Boston - y podría finalmente probar que estaba diciendo la verdad.

Una mala publicidad

Un caso así no pasa desapercibido, especialmente para alguien acusado de fraude contra el gobierno del estado de Washington. Desafortunadamente, la prensa se enteró del caso de Lydia. Los periódicos comenzaron a menospreciarla, presentándola como un criminal que merece un castigo.

Algunos periódicos incluso llegaron a decir que había secuestrado a los hijos de su ex compañero Jamie, que ella misma había sido operada y que estaba tratando de manipular a los funcionarios del gobierno para mantenerse. Pero lo que estaban a punto de averiguar demostraría que se equivocaban.

Una última prueba

Esta madre de tres hijos estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por sus hijos que sabía que eran suyos, tanto por su seguridad como por su derecho a tenerlos a su cuidado. Su última prueba sería, con suerte, la última prueba a la que Lydia tendría que someterse en este caso.

A pesar de varias pruebas y biopsias, los resultados no mostraron que fuera la madre genética de los tres niños que había dado a luz. Pero Lydia sufría de una anormalidad médica tan rara que podría haber sido mencionada en los libros de texto.

La pieza que faltaba

Hasta ahora, Lydia sólo había sido capaz de probar un vínculo entre su propia madre y los niños que ella misma había dado a luz. Los resultados de la prueba de ADN cervical de Lydia le fueron comunicados. Por primera vez, los resultados mostraron un vínculo genético directo e innegable entre Lydia y sus hijos.

Finalmente, Lydia se sintió apoyada. Fue un gran alivio y un momento decisivo en este caso. Todo el mundo se vio obligado a ver que no estaba mintiendo. Pero incluso si finalmente tenía la prueba que necesitaba, ¿cómo era posible que todos los demás resultados de las pruebas dijeran lo contrario? La respuesta fue asombrosa.

Un caso excepcionalmente raro

El caso era extremadamente raro: los resultados de las pruebas de ADN de Lydia Fairchild y Karen Keegan no habían detectado sus vínculos genéticos con sus respectivos hijos. Ambas mujeres eran portadoras de un síndrome genético casi completamente desconocido: el quimerismo. El quimerismo se encuentra en menos de 40 casos en todo el mundo, lo que lo hace excepcionalmente raro.

Debido al quimerismo, todas las pruebas de ADN, excepto la última, fueron falsas. La clave para entender esta condición se encuentra en el período de gestación en el útero justo después de la concepción, mucho antes de que estas mujeres nazcan. De hecho, técnicamente había más de un genoma que proporcionaba material genético en sus cuerpos.

Los gemelos se fusionan

Para los humanos y los animales, los procesos que subyacen al quimerismo son los mismos. En el útero, las quimeras comienzan como gemelos. Pero en algún momento del embarazo temprano, un gemelo es absorbido por el otro. Esto sucede mucho antes de que la madre embarazada se dé cuenta de que va a tener gemelos.

Sin embargo, las células del gemelo absorbido no salen del cuerpo de la madre. En lugar de desaparecer completamente, algunas de estas células permanecen pero se fusionan con las del gemelo sobreviviente. Esta era la clave para entender lo que le había pasado a Lydia. ¿Sería suficiente para convencer al tribunal?

Un secreto bien guardado

En el caso del quimerismo, las células del gemelo "absorbido" no desaparecen, sino que se acumulan en una zona específica del cuerpo de su hermano. En el caso de Karen Keegan, se extrajo de su glándula tiroides un nódulo con el ADN genético de su gemelo, y sus datos coincidieron con los de sus dos primeros hijos.

Además, la prueba genética mostró que el ADN de la tiroides de Karen era completamente diferente del ADN de su cabello, sangre y otras células. Para Fairchild, el ADN de su gemelo se había acumulado en su útero, lo que explicaba por qué sus hijos no parecían ser suyos. Finalmente teniendo una explicación científica, Lydia fue a la corte.

Victoria... por fin

Después de 16 meses de espera, preguntándose cómo era cuando los niños que había dado a luz fueron declarados no genéticamente suyos, la demanda contra Lydia Fairchild fue finalmente desestimada. Y el juez se disculpó por dudar de ella.

Se le concedió la asistencia federal que había solicitado para mantenerse a sí misma y a sus tres hijos. Sus hijos llevaban el ADN de su gemelo perdido hace mucho tiempo, pero en realidad eran suyos. Además, Lydia y Jamie decidieron darle otra oportunidad a su pareja. Pero el caso de Lydia no es el ejemplo más inusual de esta enfermedad.

Los misterios de la ciencia

El quimerismo recibió su nombre de la quimera, un monstruo mitológico griego compuesto por un león, una cabra y una serpiente, anunciando mala suerte para aquellos que se cruzan en su camino. En los casos de Lydia y Karen, su quimera no mostraba signos visibles, y sólo era detectable mediante pruebas genéticas.

Pero una quimera de un par de gemelos masculinos y femeninos puede convertirse en hermafrodita. Si nace una quimera que originalmente era un conjunto de gemelos del mismo sexo, puede tener un parche de piel o incluso un ojo de un color diferente. En los animales, sin embargo, el caso puede ser más extremo.

Creaciones únicas

La ciencia moderna todavía está tratando de entender mejor el fenómeno del quimerismo. En 2017, los científicos del Instituto Salk de San José, California, lograron crear una verdadera quimera, un híbrido entre especies. Alteraron el ADN de un embrión de cerdo de un día de edad al remover uno de sus órganos y reemplazarlo con células madre humanas.

El feto está creciendo con un órgano humano. Los científicos esperan poder utilizar este método en la investigación con células madre para cultivar órganos humanos, tanto para pruebas con animales como para la donación de órganos. Aunque el quimerismo de Lydia ha sido una fuente de intenso estrés, dudas y miradas acusadoras, ahora puede ser considerada como uno de los seres humanos más singulares del planeta.

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