España: el negocio del hidrógeno verde comienza a madurar






Los fondos europeos animan la apuesta de las grandes compañías por una tecnología que aspira a ser un gran vector energético en la próxima década.

Las grandes energéticas, químicas y compañías de transporte están tomando posiciones estratégicas en el mapa de la economía del hidrógeno verde. Los últimos proyectos presentados por Iberdrola, Naturgy, Enagás y Endesa son la cabeza visible de un potente nicho de negocio que va tejiendo su red de industrias y empresas, y que convertirá a esta tecnología en uno de los principales vectores energéticos de la próxima década. Uno de los caminos que contribuirá a alcanzar la descarbonización plena del Viejo Continente en 2050 como es el objetivo de la Unión Europea. También hay otras cientos de empresas trabajando ya en ello, algunas desde hace dos décadas.

España tiene ahora una oportunidad histórica para dar el salto y alzarse en líder europeo de la economía del hidrógeno verde. Se dan las condiciones: la tecnología está disponible y bastante madura; los proyectos, que ya no son pilotos, tienen una oportunidad única de desarrollarse y financiarse a través de los fondos de recuperación europeos y contamos con empresas en toda la cadena de valor del hidrógeno (producción, transporte, almacenamiento y consumo). Además, el Gobierno ha diseñado una Hoja de Ruta del Hidrógeno para 2030 con una inversión estimada de 8.900 millones de euros. Y podemos sacar mucho partido de dos de nuestras grandes ventajas: nuestros recursos naturales (el sol y el viento) han hecho fuerte a las renovables, imprescindibles para producir, a precios competitivos, un hidrógeno que sea realmente verde. Contamos además con una potente infraestructura gasista que permite el almacenamiento y distribución del hidrógeno, no solo para autoabastecernos sino también para su exportación, un negocio donde tienen puesta su mirada las grandes compañías.

Sin olvidar que todo apunta a que parte del hidrógeno verde que necesita la UE también se producirá en el Norte de África, y la posición geoestratégica de España es privilegiada para transportar ese atractivo nuevo gas no contaminante a todo el norte de Europa. «Podemos convertirnos en el distribuidor europeo del hidrógeno. La economía del hidrógeno es una gran oportunidad y vamos a ser un importantísimo jugador», asegura Javier Brey, presidente de la AeH2 (Asociación Española del Hidrógeno).

Para que sea rentable el coste de producción debe bajar de 4 a 2 euros

Grandes empresas ya han diseñado diversos proyectos, que empiezan a tomar forma para adquirir experiencia en esta nueva tecnología y desarrollarla todavía más. Se pretende, sobre todo, reducir los costes en la producción, almacenaje y transporte del hidrógeno renovable. «La principal barrera del hidrógeno verde es el precio. Todavía no es una tecnología competitiva respecto a los sustitutos que quiere desplazar (especialmente el gas natural). Sin embargo, nuestras empresas son suficientemente solventes. Hay que acompañarlas en el desarrollo de tecnología y en resolver la curva de aprendizaje que se necesita para este nuevo vector energético», explica José María González Moya, director general de AP PA (Asociación de Empresas de Energías Renovables). «Hay que hacer proyectos para abaratar el coste del hidrógeno. No se trata de desarrollar tecnología sino mercado», sostiene Brey.

El hidrógeno verde se produce a través de un proceso denominado electrólisis del agua: mediante una corriente eléctrica se rompe la molécula H20 y se separa el oxígeno del hidrógeno. Es totalmente sostenible y no contaminante, es decir con cero emisiones de C02, si esa electricidad proviene de fuentes renovables. De esta forma, hoy día producir hidrógeno verde cuesta en torno a 4 euros por kilo. Se estima que para que sea realmente competitivo y viable su comercialización debería situarse entre 1,5 a 2 euros, lo que se conseguirá «antes de diez años, a medida que bajen las renovables», cree Brey, y también la mayor parte de los expertos. Algo que ya está ocurriendo.

Y eso no pasa desapercibido para las grandes compañías, que ya están posicionando sus proyectos. Por ejemplo, Naturgy y Enagás se han aliado para construir la mayor planta de hidrógeno verde de España en La Robla, una localidad de León, donde la primera clausuró una central térmica el pasado verano. Se construirá una planta fotovoltaica que alimentará un electrolizador para la producción de hidrógeno verde. De allí saldrán aproximadamente 9.000 toneladas de hidrógeno renovable al año. Es decir, solo esa planta suministrará casi el 2% de las 500.000 toneladas de hidrógeno que hoy se utilizan en España y que se obtienen a través de procesos contaminantes, sobre todo a partir del  gas natural. Ambas compañías también quieren compartir una planta de electrólisis en Asturias con la energía que aporte un nuevo parque eólico marítimo que se construirá en la costa y otro terrestre.

Naturgy, además, tiene previsto avanzar en la construcción de dos grandes centros de producción de hidrógeno en Valencia junto a otros socios. Uno de los proyectos pretende introducir este nuevo gas en las infraestructuras del puerto de la ciudad del Turia. También quiere instalar por toda nuestra geografía 38 hidrogeneras antes de 2025 para el repostaje de vehículos.

Y Enagás está llevando a cabo el proyecto Green Crane, que recoge la creación de corredores de hidrógeno verde desde el sur hacia el centro-norte de Europa e incluye varias iniciativas. «Estamos impulsando actualmente 30 proyectos de hidrógeno verde que cumplen unos criterios claros: son proyectos que contribuyen a la descarbonización y a una transición justa e inclusiva, son tractores en toda su cadena de valor, fomentan el desarrollo de la industria española, generan empleo sostenible y se realizan conjuntamente con otros socios», cuenta Antonio Llardén, presidente de Enagás. Uno de ellos es Green Hysland que creará todo un ecosistema del hidrógeno verde en las Islas Baleares y que podrá ser replicado en otras islas, contribuyendo así a posicionar a España como el hub del hidrógeno en el sur de Europa.

También Endesa apuesta por el hidrógeno verde con 23 proyectos. «Nuestro compromiso es impulsar el desarrollo de una nueva cadena de valor en Espña ligada al hidrógeno verde», cuenta Rafael González, director general de Generación de Endesa. Incluye la construcción de electrolizadores en diversos puntos del país y sus correspondientes plantas renovables para alimentarlos. El proyecto de As Pontes (A Coruña) es el más avanzado hasta la fecha y contará con seis parques eólicos asociados.

Los planes de Iberdrola para el hidrógeno verde, con otros 53 proyectos, involucran a cientos de pymes, startup y otros socios. Destaca su alianza con Fertiberia para levantar en Puertollano (Ciudad Real) el mayor complejo de hidrógeno verde para uso industrial de Europa. Repsol tiene proyectado, junto a filial vasca Petronor, una planta de hidrógeno verde en el Puerto de Bilbao. CAF lidera un consorcio de empresas (con Renfe, Adif...) para desarrollar un prototipo de tren impulsado por hidrógeno verde, Airbus ya ha anunciado que trabaja en tres modelos de avión que también utilizarán este combustible... Desde luego, es evidente que la economía del hidrógeno verde ya ha iniciado su despegue, lo que abre miles de posibilidades para generar empleo y nuevos nichos de negocio.

Crear mercado

Para desarrollar la economía del hidrógeno verde hace falta además «crear una demanda para ese hidrógeno», afirma González Moya. Hoy día se producen 500.000 toneladas de hidrógeno que van destinados a industrias con grandes consumos energéticos (cementeras, fertilizantes, acero, metal, vidrios, cerámica…). «El 95% de ese hidrógeno proviene del gas natural (emite CO2) y un 5% de electrolisis (cero emisiones)», dice Brey. Eso tiene que cambiar, porque «determinados usos energéticos no se pueden descarbonizar porque demandan mucho calor o grandes producciones. Ahí es donde se deben sustituir los combustibles fósiles, sobre todo gas natural, por hidrógeno verde», recomienda González Moya.

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