China mandó un grupo de buques acompañado por un destructor de misiles guiados hacia el Pacífico



Stringer / Reuters


Con EE.UU. y Japón casi oficialmente unidos para tratar de cercar a China en el Pacífico, Pekín realizó el pasado sábado el despliegue militar más importante hasta la fecha, enviando un grupo de buques encabezado por el portaviones Liaoning y acompañado por el destructor de misiles guiados tipo 055 Nanchang, a través del estrecho de Miyako, situado entre las islas japonesas de Miyako y Okinawa, hacia el océano Pacífico.

En respuesta, Japón envió un destructor para monitorear el paso de los buques por la zona, que está formada en gran parte por aguas japonesas y cuenta con varias islas estratégicas como Okinawa, el territorio en disputa de las islas Senkaku, y también Taiwán.

Tom Fowdy, analista político y experto en relaciones internacionales británico, explicó este lunes en un artículo de opinión para RT que las tensiones militares entre ambos países asiáticos tienen una larga historia. Aunque recientemente se han producido muchos pequeños enfrentamientos con barcos guardacostas frente al territorio en disputa, la medida de enviar un grupo con un portaviones es "nueva" y "eleva las apuestas de forma espectacular", apuntó el experto. De este modo, Pekín quiere mandar un mensaje contundente a Tokio, que recientemente reafirmó su alianza con EE.UU. bajo el mandato de Joe Biden y se comprometió públicamente a implicarse –aunque de forma ambigua– en cualquier contingencia con Taiwán.


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Tanto Japón como China tienen los ojos puestos en el estrecho de Miyako y en el archipiélago de las Ryukyu como un lugar estratégicamente esencial, que forma un segmento más amplio de la geografía regional, conocido como la 'Primera Cadena de Islas', que se extiende desde el Lejano Oriente ruso, Japón con la isla de Okinawa, y Taiwán, hasta el mar de la China Meridional. El punto clave es que rodea completamente la periferia naval de China y, por lo tanto, "quien domine esta zona tiene ventaja en cualquier conflicto que implique a Pekín", subrayó el analista.

Según Fowdy, mientras que Pekín considera que la superioridad naval y aérea sobre este espacio es esencial para su propia seguridad nacional, lo mismo hace Tokio, que cree que perder la paridad sobre esta región significa que en su totalidad se vuelve vulnerable a la hegemonía naval del gigante asiático. Para Japón equilibrar el poder con su vecino significa que Taiwán se convierte en "una pieza de ajedrez esencial". Si China se hiciera con el control de la isla, Pekín obtendría posteriormente el monopolio de todo el estrecho y el cerco al país insular sería completo, lo que llevó a Tokio a reforzar su alianza con EE.UU. y otros Estados del Quad (del que además hacen parte la India, Japón y Australia) para contraatacar. Mientras, en la propia planificación bélica del país norteamericano para esta región, tal y como se ha revelado en documentos recientemente desclasificados de la administración Trump, el objetivo de Washington es tratar de evitar que China domine la primera cadena de islas por completo, y mantener la supremacía sobre la segunda en el Pacífico. Por su parte, Japón resulta ser un socio clave para conseguirlo, explicó el especialista.



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Mientras, China considera estos pasos como un intento de cercar a Taiwán y está más dispuesta a aprovechar su poder militar para hacer frente a Japón y Estados Unidos, declaró el analista. En primer lugar, esto ha implicado un número creciente de ejercicios militares cerca de la isla de Taiwán, y también una mayor presencia naval, ya que el pasado enero el gigante asiático amplió la jurisdicción de sus guardacostas, permitiéndoles disparar contra buques extranjeros con una definición ambigua de lo que constituyen las aguas propias de China, incluyendo así los mares del Sur y del Este de China. Poco después de la aprobación de esa ley, los propios buques guardacostas chinos se lanzaron inmediatamente a presionar contra las reivindicaciones insulares de Japón y el reciente envío de un grupo con un portaviones "no es más que el último y más lógico paso", agregó Fowdy.

Esta situación significa que las relaciones entre China y Japón van a ser tensas a lo largo de este año. Aunque ambos países están integrados económicamente y son interdependientes entre sí, lo que los lleva a pasar de alguna manera de "puntillas" cuando se trata de sensibilidades, sin embargo, estos puntos de ebullición militar siguen bullendo en el fondo, subrayó el experto. "Tokio y Pekín disfrutan del dinero del otro, pero no por ello dejan de estar inmersos en una competición estratégica muy clara sobre quién domina militarmente las islas y las aguas que las rodean", dijo, señalando que mientras Pekín trata de crear una presencia segura a su alrededor, se acerca al problema de Taiwán y aspira a superar a Washington, Tokio tiene que vivir, en última instancia, a las puertas de todo ello y navegar por esas aguas turbulentas.

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