El mal momento de Joe Biden en la Casa Blanca



© AFP La popularidad del mandatario ya llega a un 43 por ciento (foto de archivo).

La imagen del presidente de EE. UU. ha caído drásticamente. ¿Cuál es la razón? Análisis.

La semana entrante, el presidente Joe Biden cumple nueve meses exactos de haber llegado a la Casa Blanca. Y si bien a su mandato aún le faltan más de tres años, por el momento va en caída libre. Tanto que la situación ya está causando pánico entre los demócratas.(Lea aquí:De acuerdo a un promedio de encuestas de Real Clear Politics, que incluye sondeos recientes de Gallup, Fox, Reuters, Rasmussen y Monmouth, la popularidad del mandatario ya llega a un triste 43 por ciento. Una caída de puntos si se compara con su punto más alto, que fue una semana después de asumir las riendas de la Oficina Oval.

Aunque todavía no alcanza las profundidades a las que llegó Donald Trump durante su cuatrienio (34 por ciento en enero de este 2021 y un promedio del 41 por ciento a lo largo de toda su presidencia), las cifras son de las peores para un presidente en su primer año de gobierno. Igual de delicados son sus índices de desaprobación, que ya llegan a casi el 53 por ciento. Es decir, más de la mitad del país lo está viendo con ojos negativos.Para ponerlo en contexto, Barack Obama, su antecesor demócrata, gozaba de un 53 por ciento de aprobación y solo un 40 por ciento de críticos en este mismo momento de su mandato.

Lo peor para Biden es que su imagen está cayendo incluso entre la base de su propio partido. Y de manera drástica. En otra muestra del PEW Research Center, su popularidad entre los afroestadounidenses ha bajado del 85 por ciento en julio al 67 ciento en septiembre; entre hispanos del 72 por ciento al 56; y entre asiáticos del 68 al 54 por ciento.En general, entre votantes demócratas el desplome ha sido del 88 por ciento al 75 por ciento en solo los últimos tres meses. De hecho, no hay un solo indicador en el que a Biden le vaya bien. La valoración por su desempeño frente a la pandemia ha caído 14 puntos, en política exterior 11 puntos, en economía 8 puntos, en inmigración 10 puntos y en unificación del país 14 puntos.
No es gente que piense cambiar de partido. Pero sí es gente que se siente decepcionada y ha perdido el entusiasmo

Aunque Biden arrancó su presidencia con un techo dada la profunda polarización que se vive en el país tras las traumáticas elecciones del año pasado, las estadísticas demuestran que de la consabida luna de miel que experimentan los presidentes al inicio de sus períodos ya no queda nada.

Por supuesto, al margen de la polarización, hay varios factores que explican el mal momento por el que atraviesa. Algunos asociados a errores propios. Otros, a la difícil coyuntura en la que le ha tocado gobernar.Sin lugar a dudas, lo más costoso –al menos de momento– ha sido el fin de la intervención militar de EE.UU, en Afganistán y el caótico repliegue de este país. La muerte de soldados estadounidenses, el desplome fulminante del gobierno afgano y la crisis de refugiados que desató son eventos que han unido en crítica a republicanos, demócratas y aliados en la comunidad internacional.
© JACK HOLT. AFP / US CENTCOM La retirada de tropas de Estados Unidos de Afganistán le costó muchas críticas al mandatario demócrata. Esta es la imagen del último soldado estadounidense que abandonó Kabul. JACK HOLT. AFP / US CENTCOM

Otra salida en falso fue su decisión de negociar un acuerdo para la venta de submarinos nucleares a Australia a espaldas de Francia, país con el que existía un negocio previo valorado en miles de millones de dólares. Tal fue la indignación de París que llamó a consultas a su embajador, algo nunca antes visto en la historia reciente de estos dos aliados.Y en la arena doméstica sus problemas son innumerables. Dado su precaria mayoría en el Congreso, los republicanos han logrado frenar buena parte de su agenda y, en el proceso han puesto a pelear a los mismos demócratas. Dos gigantescos proyectos de inversión, uno de 1,2 billones de dólares en infraestructura y otros por 3,5 billones de dólares para financiar la mayoría de sus propuestas sobre cambio climático, educación y salud, están frenados.

Y aunque esta semana finalmente se logró un acuerdo para elevar el techo de la deuda, financiar los gastos del gobierno y evitar un vergonzoso incumplimiento en el pago de las obligaciones financieras de EE. UU., el pacto solo cubre dos meses, lo cual garantiza que esta pesadilla regresará en diciembre.Para rematar, el tema migratorio se ha convertido en todo un dolor de cabeza. Su ascenso a la Casa Blanca y las promesas de que bajo su gobierno se reversarían las polémicas medidas antinmigrantes adoptadas por Trump, provocaron un éxodo masivo de centroamericanos a la frontera sur que se ha tornado caótico. Paralelamente, la decisión de otorgar un Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) a los haitianos que ya se encontraban en el país, desató una nueva oleada de migrantes de este país que se presentaron en la frontera con la falsa ilusión de que también los cobijaría.(En otras noticias

Y las imágenes de hombres a caballo dando fuete a los ilegales para evitar su paso, no solo le dieron la vuelta al mundo sino que provocaron una tormenta entre demócratas que le apostaban a un enfoque más humano frente a la inmigración.
Mucha de la gente que votó por Biden lo hizo en contra de Trump. Ahora que Trump no está lo juzgan por su propios méritos y el cumplimiento de sus promesas

Por no hablar de la crisis que causó en otros países como Colombia, a donde han llegado miles de haitianos que buscan rutas para ingresar a EE. UU. Esta semana el mismo presidente Iván Duque, otro aliado, le pidió a la administración aclarar que ese TPS no incluye a nuevos migrantes y que la llegada de los haitianos está agravando la extrema situación que ya vive el país por el éxodo de venezolanos.En cierto sentido, Biden está contra la espada y la pared. Dado que el tema migratorio es explosivo en términos electorales, el presidente ha preservado la mayoría de las políticas que elevó Trump para frenar el ingreso de migrantes y refugiados. Algo que resiente a la base del partido y lo ve como una promesa incumplida. Pero la situación que se ha creado en la frontera viene siendo usada por sus rivales republicanos para criticarlo por incentivar la llegada de extranjeros. Y es allí, precisamente, donde radica su principal debilidad. Biden llegó a la presidencia muy consciente de que la oposición republicana sería sostenida y en bloque. Pero tampoco ha podido cumplirle a la base de su partido que esperaba un cambio sustancial frente a la era Trum Proporcionado por El Tiempo Las imágenes de agentes montados en Texas correteando a migrantes haitianos le dieron la vuelta al mundo. Demócratas criticaron a la adminstración Biden tras este incidente. PAUL RATJE / AFP

No le perdonan, por ejemplo, que haya tirado la toalla en la pelea por subir el salario mínimo, o que los demócratas no hayan podido aprobar leyes para reformar a la policía o frenar las reformas electorales que avanzan los republicanos en varios estados para suprimir el voto de las minorías, entre otras cosas.Pero hacerlo sin el concurso de los republicanos implicaría reformar las leyes del Legislativo. Algo que es visto como una “opción nuclear” que el presidente ha evitado hasta ahora.El resultado ha sido un mandato con pocos logros que ha dejado muchos insatisfechos. “Mucha de la gente que votó por Biden lo hizo en contra de Trump. Ahora que Trump no está lo juzgan por su propios méritos y el cumplimiento de sus promesas. No es gente que piense cambiar de partido. Pero sí es gente que se siente decepcionada y ha perdido el entusiasmo”, sostiene Nsé Ufot, director ejecutivo de el New Georgia Project, una organización que se dedica a promover la participación electoral.Un sentimiento que tiene a los demócratas muy preocupados. Nadie sabe si las malas noticias que hoy arrastra Biden lo acompañarán todo su mandato. De hecho, en tres años puede que la situación cambie radicalmente. Pero, frente al futuro próximo, el temor es grande.(Vea también: 

A casi un año de las elecciones legislativas de mitad de término muchos creen que el mal momento que vive el presidente podría afectar los chances que tienen para preservar la mayoría en el Congreso. Que ya de por sí es pírrica y que enfrenta un gran reto, pues por lo general el partido en el poder pierde escaños en este tipo de comicios.Si eso sucede, y los republicanos recuperan el legislativo, sus dos últimos años en la Casa Blanca podrían tornarse en pesadilla.Muchos están mirando las próximas elecciones para gobernador en Virginia, que son el mes entrante, como un termómetro para medir la magnitud del problema.Hasta hace poco la victoria del demócrata Terry McAuliffe parecía asegurada en un estado donde este partido viene dominando la vida política desde hace dos décadas. Sin embargo, las últimas encuestas muestran un ascenso del republicano Glenn Younkgin, que podría dar la sorpresa.De momento, McAuliffe sigue siendo favorito. Pero si pierde la preocupación se tornaría en pánico, pues sería visto como un preámbulo de lo que puede pasar en las legislativas. Nadie lo sabe aún. Lo que sí es claro es que Biden, de ser el líder del partido, parece hoy una pesada carga.

SERGIO GÓMEZ MASERI

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