Rusia desclasifica el programa del vuelo lunar de la URSS: ¿pudo pisar la Luna un cosmonauta soviético antes que EE.UU.?


A juicio de especialistas espaciales rusos, el proyecto tenía pocas opciones de éxito, debido a la ausencia de motores con suficiente empuje, capaces de transportar la carga útil requerida.

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Sistemas Espaciales de Rusia (RKS, por sus siglas en ruso), el principal desarrollador ruso de sistemas de navegación de naves espaciales, ha desclasificado este viernes un informe detallado sobre su antiguo proyecto de vuelo de una nave espacial tripulada soviética a la Luna.

El documento, fechado en 1965, contiene información detallada, no solo sobre la configuración del cohete y de la nave espacial que debía portar, sino también sobre el sistema de control de vuelo y sobre el aterrizaje de la nave con tres cosmonautas a bordo.

El programa lunar soviético nunca se hizo realidad, pero el comunicado de la compañía indica que el documento tiene un significado más bien histórico, revistiendo un gran interés desde el punto de vista de los enfoques aplicados al desarrollo de estos y de otros proyectos de nuevas tecnologías de vuelos interplanetarios.

"El documento que publicamos hoy es un ejemplo clásico de lo meticulosamente que se está trabajando para crear una tecnología que nunca antes se había hecho. Esta experiencia histórica ayuda a los jóvenes desarrolladores a comprender cómo crear algo completamente nuevo", comentó Evgueni Nésterov, el director de para Desarrollo Estratégico e Innovación de la compañía.


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Nave orbital de cuatro bloques

En la primera etapa, se planeó lanzar un sistema de naves a la órbita circular geocéntrica de la Tierra, con una altitud de unos 200 kilómetros.

El sistema debía constar de los cuatro bloques de la nave orbital lunar y del módulo de descenso en la superficie de la Luna. La etapa siguiente consistía en acelerar desde esta órbita para entrar en la trayectoria de vuelo de la Tierra a la Luna.

Después de la corrección de la órbita, estaba previsto lanzar un módulo de descenso con cosmonautas dentro para aterrizar suavemente en la superficie lunar.

En el camino de regreso, se planeó despegar el módulo de la superficie de la Luna, acoplarlo con la nave y dirigir todo el sistema a la trayectoria de vuelo Luna-Tierra con un posterior descenso controlado en la superficie terrestre.

El sistema de control de la nave era doble: tanto autónomo como con posibilidad de intervención humana.

Margen de éxito

Natán Eismont, un participante de aquel proyecto, denominado H1-L3, señaló al diario Izvestia —que ha pedido a ingenieros y expertos espaciales que evalúen los materiales publicados del proyecto abandonado— que el cohete portador era bueno en términos de la relación entre la masa de la carga útil y la masa de lanzamiento. Asimismo, el científico recordó que los expertos pugnaban por reducir cada kilo del peso del cohete portador.

Por otro lado, un experto espacial independiente, miembro correspondiente de la Academia Rusa de Cosmonáutica, Andréi Ionin, cree que el proyecto era imposible de concretar y para demostrarlo propone considerar cuidadosamente el motor: el elemento clave del cohete.

El problema pasaba por desarrollar un motor potente, ya que no existía este tipo de tecnologías en el país, según el experto.

"El cohete estadounidense Saturn-5 [usado en los programas Apolo y Skylab de la NASA] portó 140 toneladas de carga útil, y ese fue el límite", recuerda Ionin. "Dijeron que el módulo de aterrizaje en la Luna era tan fino que casi podía perforarse con un dedo. El cohete soviético H-1 para la Luna podía portar solo 100 toneladas. Incluso ahora, con el nivel actual de desarrollo tecnológico, un cohete súper pesado que transporte 100 toneladas no es suficiente para un vuelo a la Luna", sostiene.

Los equipos de los que disponían los ingenieros del proyecto soviéticos fueron el otro punto débil del proyecto.


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"Aún pudiendo competir de alguna forma con los estadounidenses en la construcción de motores, en términos de microelectrónica y fabricación de equipos [de control y navegación] la URSS se quedaba atrás catastróficamente. Era imposible crear los sistemas de aterrizaje mencionados en el documento", aseguró Ionin.

Proyectos lunares en marcha

Actualmente, varios países, incluidos Rusia, China y Estados Unidos, tienen sus propios programas para la exploración de la Luna. El interés de la humanidad por nuestro satélite radica principalmente en el descubrimiento de regiones únicas en él que reúnen condiciones favorables para la posible construcción de bases lunares. En Rusia, la puesta en marcha del programa lunar se llevará a cabo en varias etapas hasta 2040.

A día de hoy, los especialistas de RKS han llevado a cabo una modernización a gran escala del complejo terrestre de control de naves espaciales.

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