Los robots pueden ser compañeros, cuidadores, colaboradores e influenciadores sociales


Los robots y la inteligencia artificial están preparados para aumentar sus influencias dentro de nuestra vida cotidiana. Crédito: Shutterstock

A mediados de la década de 1990, se estaban hando investigaciones en la Universidad de Stanford que cambiarían la forma en que pensamos sobre las computadoras. Los experimentos de la Ecuación de Medios fueron simples: se les pidió a los participantes que interactuaran con una computadora que actuó socialmente durante unos minutos, después de lo cual, se les pidió que dieran retroalimentación sobre la interacción.

Los participantes proporcionarían esta retroalimentación en la misma computadora (No. 1) en la que acababan de trabajar o en otra computadora (No. 2) al otro lado de la sala. El estudio encontró que los participantes que respondieron en la computadora No. 2 fueron mucho más críticos con la computadora No. 1 que aquellos que respondieron en la misma máquina en la que habían trabajado.

Las personas que respondieron en la primera computadora parecían no querer herir los sentimientos de la computadora en su cara,pero no tenían ningún problema en hablar de ello a sus espaldas. Este fenómeno se conoció como el paradigma de las computadoras como actores sociales (CASA) porque mostró que las personas están programadas para responder socialmente a la tecnología que se presenta como incluso vagamente social.

El fenómeno CASA continúa siendo explorado, particularmente a medida que nuestras tecnologías se han vuelto más sociales. Como investigadora, conferenciante y amante de la robótica, observo este fenómeno en mi trabajo cada vez que alguien agradece a un robot, le asigna un género o trata de justificar su comportamiento utilizando racionalidades humanas o antropomórficas.

Lo que he presenciado durante mi investigación es que, si bien pocos están bajo ninguna ilusión de que los robots son personas, tendemos a diferirnos de ellos como lo haríamos con otra persona.

Tendencias sociales

Si bien esto puede sonar como el comienzo de un episodio de Black Mirror, esta tendencia es precisamente lo que nos permite disfrutar de las interacciones sociales con los robots y colocarlos en roles de cuidadores, colaboradores o compañeros.

Los aspectos positivos de tratar a un robot como una persona es precisamente la razón por la que los roboticistas los diseñan como tales: nos gusta interactuar con las personas. A medida que estas tecnologías se vuelven más parecibles a las humanas, se vuelven más capaces de influir en nosotros. Sin embargo, si continuamos siguiendo el camino actual del despliegue de robots e IA, estas tecnologías podrían emerger como mucho más distópicas que utópicas.

El robot Sophia, fabricado por Hanson Robotics, ha estado en 60 Minutes,recibió la ciudadanía honoraria de Arabia Saudí,ostenta un título de Naciones Unidas y ha tenido una cita con el actor Will Smith. Si bien Sophia sin duda destaca muchos avances tecnológicos, pocos superan los logros de Hanson en marketing. Si Sophia realmente fuera una persona, reconoceríamos su papel como influencer.

Sin embargo, peor que los robots o la IA como agentes sociopáticos, orientadosa objetivos sin moralidad ni juicio humano, estas tecnologías se convierten en herramientas de influencia masiva para cualquier organización o individuo que las controle.

Si pensabas que el escándalo de Cambridge Analytica era malo, imagina lo que los algoritmos de influencia de Facebook podrían hacer si tuvieran una cara acompañante y humana. O mil caras. O un millón. El verdadero valor de una tecnología persuasiva no está en su eficiencia fría y calculada, sino en su escala.

Ver a través de la intención

Los recientes escándalos y exposiciones en el mundo de la tecnología han dejado a muchos de nosotros sintiéndonos impotentes contra estos gigantes corporativos. Afortunadamente, muchos de estos problemas se pueden resolver a través de la transparencia.

Hay preguntas fundamentales que son importantes para que las tecnologías sociales respondan porque esperaríamos las mismas respuestas cuando interactuamos con otra persona, aunque a menudo implícitamente. ¿Quién posee o establece el mandato de esta tecnología? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Qué enfoques puede utilizar? ¿A qué datos puede acceder?

Dado que los robots podrían tener el potencial de aprovechar pronto las capacidades sobrehumanas,promulgando la voluntad de un propietario invisible, y sin mostrar señales verbales o no verbales que arrojen luz sobre su intención, debemos exigir que este tipo de preguntas se respondan explícitamente.

Como robotista, me hacen la pregunta: "¿Cuándo se apoderarán los robots del mundo?" tan a menudo que he desarrollado una respuesta de stock: "Tan pronto como se lo diga". Sin embargo, mi broma está respaldada por una lección importante: no uses máquinas chivos expiatorios para las decisiones tomadas por los humanos.

Me considero un simpatizante de los robots porque creo que los robots son injustamente culpados por muchas decisiones y errores humanos. Es importante que periódicamente nos recordemos a nosotros mismos que un robot no es tu amigo, tu enemigo o cualquier otra cosa. Un robot es una herramienta, manejada por una persona (por muy alejada que esté), y cada vez más utilizada para influirnos.

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